Así, el comerciante Franco Ávila Gross se manifestó en defensa de quienes trabajan en las ferias y dijo que la CIC debería procurar medidas distintas para promover la actividad, como que se impulse una baja en los valores de los alquileres de locales, ante los altos montos que se cobran. Además, expresó que la comuna podría colaborar propiciando que todas sus compras y las de otras instituciones se concreten en la ciudad.

Ávila Gross, quien también es referente de la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, lamentó que las exigencias del Municipio hayan contribuido en su momento al cierre de la feria que existió en la entidad. Afirmó que en el preocupante contexto económico actual no se puede impedir que personas con extremas carencias se las rebusquen vendiendo algún producto propio para pagar el pan o la leche para sus hijos.

En el marco del debate abierto, en la Cámara de Industria y Comercio no cayó bien que sus planteos de mayores controles de las ferias sean descritos como una guerra. En la entidad consideran que solamente están pidiendo que haya igualdad de condiciones para todos y evitar que se caiga en la competencia desleal.

Se indicó que únicamente se oponen a los feriantes que hacen reventa de productos y se destacó que la institución está colaborando con el Municipio para que haya más personas que ingresen en el sistema formal.

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Estalló la guerra entre comerciantes y feriantes locales

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