Se unen por Facebook para encontrar sus orígenes biológicos en la zona

Cipoleños, neuquinos y de otras ciudades como Roca, Villa Regina, Zapala y Allen crearon un grupo en esa red social, al que denominaron "Te estoy buscando Patagonia", como forma de visibilizar la búsqueda de sus vidas.

Por Guadalupe Maqueda / maquedag@lmneuquen.com.ar

Ninguno de ellos conoce sus orígenes biológicos, cuáles fueron sus lazos de sangre, a qué árbol genealógico pertenecen y por qué razón fueron hijos, hermanos, nietos de otra familia. Cómo fue posible que se volvieran hombres y mujeres con una identidad que no cierra, ni está completa. Todos ellos tuvieron que enfrentar alguna vez los pactos de silencio que acorazaron el principio de todo, de sus vidas. Pero al menos ya saben que eso que los acompañó siempre como una sospecha, una carga, un secreto a voces, la pregunta sin respuesta, fue la punta de lanza para saber de dónde vienen.

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Alguien de la familia de crianza les confirmó esa voz interna que les decía la verdad; y desde entonces llevan a cabo una búsqueda que el pasado 2 de septiembre dejó de ser algo sólo personal. Ahora es una lucha colectiva. Cipoleños, neuquinos, gente de General Roca, Villa Regina, Zapala y Allen crearon un sitio de referencia en la red social Facebook, al que llamaron “Te estoy buscando Patagonia” para visibilizar la búsqueda de todos y establecer nuevos contactos.

El grupo ya tiene alrededor de 40 integrantes que buscan sus orígenes biológicos en esta zona, y en esa búsqueda se contienen y acompañan mutuamente porque el camino recorrido y por recorrer está sembrado de dudas, de dolor y dificultades.

“Somos muchos los que estamos en esta situación, y hay mucha gente que en esta búsqueda se siente sola, que no sabe dónde preguntar, a quién recurrir; y al sentirse totalmente desamparada, por ahí se queda callada, no hace nada”, comentó la neuquina María de los Ángeles García, de 49 años.

Por algún lado había que empezar, y decidieron hacerlo de esa manera. “La idea de este grupo es juntarnos, contenernos, tirar juntos y visibilizar estos casos”, acotó la mujer.

Ella nació en Cutral Co, en 1970, en el que todos llamaban “hospital rural”. Creció con la sospecha de que era adoptada. “Yo lo intuía, no me preguntes por qué, porque no hay explicación, y de grande pude confirmarlo. Ahí me saqué una mochila”, contó.

Como es mamá, su historia personal es un capítulo bisagra en la vida de sus hijos, y por ellos tiene una motivación más que importante para seguir buscando. Es el mismo empuje que también encuentra la cipoleña Verónica Imoberdof, que vive en Rafaela, y en agosto visitó su ciudad natal para saber algo de sus padres biológicos. “Necesito saber quiénes son y qué pasó, por mí y por mis dos hijos. Quiero que sepan de dónde vienen y puedan también completar su historia”, dijo entonces a LMCipolletti.

Todas las historias que abraza este grupo relatan casos de sustitución de identidad. No pueden hablar de adopciones, aunque sean ilegitimas, porque ninguno de ellos tiene un expediente al que podrían acudir para conocer sus orígenes biológicos.

María de los Ángeles comentó que mucha gente naturalizaba las “entregas” de los recién nacidos. Incluso, el tema de la adopción, de la imposibilidad de procrear entre hombres y mujeres, era un tema tabú. De eso no se hablaba.

“Nos inscribían como hijos biológicos a las personas que nos entregaban”, aseveró Mariangel. A veces mediaba un dinero; y las madres ni siquiera sabían que sus hijos habían nacido vivos, porque no volvían más a sus brazos. “Les decían que estaban muertos”, indicó.

Objetivos

Sin datos de sus padres biológicos, es muy difícil buscar la verdad, y también se complica el acceso a la información, por lo que están bregando por una ley que los ampare y acompañe su búsqueda, como ya ocurre en Santa Fe y Mendoza.

“Si vas como ciudadano común, tras que no tenés datos, no te prestan mucha atención, pero una ley nos daría el marco legal para que las instituciones tengan la obligación de darnos información cuando lo precisamos”, advirtió Mariangel.

Comentó que la subsecretaria de Derechos Humanos de Neuquén los está acompañando, tanto que ya tiene un proyecto armado y hace poco firmó un convenio con la Defensoría del Pueblo de la Nación para que se investiguen estos casos. “Es una herramienta más que tenemos los que estamos en esta situación; de a poquito van apareciendo recursos”, destacó.

Los integrantes del grupo también bregan por la creación de un banco genético de datos para incluir estos casos; y Mariangel añadió: “Sería importante pelear por una ley que ampare este derecho que no está contemplado en ningún lado”.

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