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Quedó preso por el crimen, pero hay un menor que entregó el arma y dice que fue él

Gastón Chávez es el joven que se entregó y quedó con prisión preventiva por el crimen en la toma Los Sauces. La confesión del menor, inicialmente, no lo salvó. Pero se investigará su participación.

Gastón Chávez, de 25 años, quedó con prisión preventiva por el crimen de Cristofer Espinoza, asesinado de un disparo en la cabeza en el asentamiento Los Sauces. Hay testigos presenciales de la agresión que vieron al acusado con el arma homicida. Una testigo, incluso, brindó su nombre.

Sin embargo, durante la audiencia de formulación de cargos la fiscalía contó que un menor se presentó en sede judicial, entregó el arma y dijo que fue el autor de los disparos.

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Se trata de un adolescente inimputable, de 15 años, que brindó su declaración ante la presencia de la Senaf.

Pero como recién inicia la investigación y la formulación de cargos recayó sobre el joven Chávez, esa declaración no fue tenida en cuenta para salvar al detenido de culpa y cargo en esta instancia del proceso.

Eso no quiere decir que su confesión no vaya a ser tenida en cuenta, en otro momento. En efecto, el fiscal del caso Martín Pezzetta adelantó que no descarta que haya participado en el ataque a balazos.

Además, hay al menos otro joven involucrado respecto de quien ya existe una orden de detención. Es la persona que "ayudó" al presunto autor de los disparos para asesinar a Espinoza.

De acuerdo a la teoría del caso, el 29 de septiembre hubo un primer conflicto a las 15.30 entre la víctima y el joven cómplice que está buscando la Policía. Gracias a los vecinos, la pelea no llegó a mayores.

Pero luego el joven buscado le pidió a Chávez que lo ayude para agredir a la víctima. Puntualmente, le pidió que traiga un arma de la toma Los Olmos (la que se gestó sobre la chacra de la familia Kohan). Entre las 17.30 y las 18, se encontraron. Chávez y otra persona, con el joven que lo ayudó y llegó a bordo de un cuatriciclo, acompañado por una persona más.

En el puente de acceso a la toma Los Sauces, los sospechosos vieron salir a la víctima de su casa. Supuestamente, Chávez portaba un arma 9 milímetros; y desde una distancia aproximada de 60 metros, ejecutó el primer disparo.

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La víctima se refugió detrás de una cubierta y unos pastizales. Se agachó. El cómplice de Chávez le señaló la posición de Espinoza y el presunto autor volvió a disparar entre cuatro y cinco veces. Uno de esos proyectiles fue el que impactó en la cabeza del joven fallecido.

Hay una testigo que vio el incidente previo y luego el ataque a balazos. Vio a la persona que portaba el arma y dijo que era Chávez. Otro vecino que no lo conoce declaró que la persona que disparó a la víctima era la misma que señaló la testigo clave, la que vio con el arma.

Hubo otras declaraciones más que reforzaron esa teoría.

Sin embargo, para la defensa particular del imputado -el doctor Pino- no hubo elementos objetivos que respaldaran esa acusación. Reparó, además, en la confesión de un menor que encima entregó lo que se presume que es el arma homicida. Una pistola calibre 9 milímetros tuneada, color celeste.

"Por esta prueba entendemos que este menor será investigado", reconoció el fiscal.

La defensa insistió en que no hay elementos suficientes para sostener la autoría de Chávez. Comentó, por ejemplo, que la testigo principal dijo que Chávez era "bajito y de ojos celestes". El imputado no tiene ojos claros. Aunque los testigos fueron coincidentes en la ropa, cómo iba vestido el agresor.

El defensor tampoco pasó por alto que en la agresión participaron más personas, las cuales "se pasaban" el arma para disparar contra la víctima.

No obstante sus observaciones, la jueza entendió que en esta etapa del proceso, cuando no es requisito presentar prueba porque la investigación recién está comenzando, se daban todos los términos para formularle cargos al joven Chávez.

A medida que avance la causa, se verá si es pertinente o no desvincularlo.

Riesgos de fuga y/o entorpecimiento

En cuanto a los peligros de fuga y entorpecimiento de la investigación, la jueza Laura González Vitale consideró lo segundo. Por eso, convalidó el pedido del fiscal para que el imputado permanezca con prisión preventiva por el plazo de 4 meses.

La defensa, por su parte, volvió a oponerse a la prisión preventiva por considerar que no se daban los peligros y era una medida excesiva, considerando que no había elementos suficientes para sostener la autoría de Chávez.

Pero la jueza reparó en las observaciones del fiscal. Primero, el hecho en sí fue grave e importa una pena de ejecución efectiva. Segundo, la presentación voluntaria del presunto autor, junto a su abogado defensor, fue posterior al plazo que le hubiese permitido a la fiscalía hacer un barrido electrónico para detectar si tenía restos de pólvora. Esa medida no se pudo hacer, ya sea para desvincularlo de manera rápida de la causa, o bien, comprometerlo.

Según la magistrada, esa fue una muestra clara de entorpecer la investigación, ya que evitó una prueba determinante en el caso. Le sumó el riesgo de que hay medidas por hacer. Tercero, una persona más con pedido de detención. Y, por último, el temor de los testigos, la mayoría mujeres con niños.

Además, consideró que aparece como desmedida la agresión. "Dejarlo en libertad, en este momento, puede influir en la investigación", concluyó la magistrada.

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