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Psiquiatra forense: "La mamá no cuidó a Soledad, eso se llama negligencia"

La psiquiatra que declaró en el juicio advirtió negligencia materna. Descuido y abandono. Concluyó que esa negligencia no impresiona condicionada por la violencia de género.

Hay una imagen dramática que refleja esta situación y la psiquiatra forense volvió a ilustrar en el juicio. La pequeña Soledad, ya fallecida, estaba sola en la caja de una camioneta, mientras que su mamá y la pareja (Carlos Erbín) estaban adentro de la vivienda, en un campo alejado de Los Menucos. Así la encontró el médico que fue con la ambulancia y descubrió las múltiples lesiones que tenía en su cuerpito de 3 años, el 7 de abril de 2020.

"No encontré elementos que hicieran que Valeria no pudiera comprender que el descuido, el abandono, estaban mal. No encontré nada que no le permitiera tomar las decisiones que fue tomando", sostuvo la testigo. Ni limitaciones mentales, ni circunstanciales. "Esta negligencia no impresiona condicionada por elementos de violencia de género que pudiesen haber estado operando en el vínculo que tenía Valeria con (Carlos) Erbín", agregó la psiquiatra forense.

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En lo que fue un contundente y minucioso relato, la testigo evaluó dos momentos en la vida de Soledad y Valeria, su mamá. El primero, inició con un embarazo no deseado y difícil que estuvo muy ligado a un hecho traumático previo en la familia, el abuso sexual y el incesto de su padre en perjuicio de la hermana menor.

Hasta ese momento, la vida de Valeria transcurría en el seno de una familia que tenía sus necesidades satisfechas, con un padre que trabajaba en el campo y una mamá presente que estuvo al cuidado de los hijos. Dos padres juntos que motivaron a sus hijos a estudiar. Dos hermanos que siendo mayores también trabajaban. No hay constancias de que la infancia de la acusada haya estado marcada por el maltrato, relató la testigo.

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Pero un hecho traumático como el abuso de su padre hacia su hermana menor pudo haberla condicionado cuando era una adolescente. Tanto es así que primero negó que el hecho pudiera haber pasado. Pero la prueba de ADN fue contundente. Luego, ella quedó embarazada.

Su embarazo, según afirmó la testigo, fue la manera de expresar el dolor que estaba atravesando. Tenía 17 años y era un embarazo no deseado. Lo negó. Siguió fumando y tomando alcohol. Quería un varón, y tuvo una nena.

"Hubo falta de interés y empatía en el embarazo. Eso está en su historia médica clínica", contó la testigo.

Nunca dijo quién era el padre. Ni reclamó su afiliación, lo que llamó la atención en el juicio.

En 2016 nació Soledad, se le ofreció darla en adopción, pero ella siguió adelante. Su mamá la acompañó. No estuvo desamparada.

Luego de su nacimiento, y hasta 2018, hubo una laguna de información en la historia de esta mamá adolescente y su beba. Se supo que la acusada, una vez que dio a luz a la nena, se fue un tiempo a la casa de su madre; y que a fines de 2018 conoció a Erbín. No mucho más.

Se trató de estimularla para que termine el secundario, pero abandonó la residencia. "Desde que es mamá y abandona la escuela, no estudia, no trabaja, no se capacita", contó la testigo.

Entonces Valeria tenía 19 años.

La interna familiar

Sin embargo, en 2019, aparecieron elementos para saber que la acusada no estuvo con su nena, sino que pasó mucho tiempo con su abuela materna. Es que en julio de ese año, personal de Senaf hizo una visita. Constató que Soledad estaba ahí, y había un conflicto familiar entre Valeria, su mamá y su hermana mayor.

"Le reprochaban a Valeria que no se ocupara de la nena, ni le mandaran la asignación universal por hijo que tenía (para mantenerla)", advirtió.

Ya entonces había diferencias entre ellas respecto de cómo Valeria estaba cuidando a la nena. "Su mamá y su hermana le decían que estaba sufriendo la nena y peleaban por eso", advirtió la psiquiatra forense.

"Soledad no estuvo con Valeria en 2019, estuvo con su abuela y su tía", informó la testigo.

Ahí advirtió que hubo un problema de descuido. "Valeria no se ocupó de Soledad, no estuvo con ella. En psiquiatría eso se llama negligencia. Negligencia es no cuidar", explicó.

Especificó que "es la forma mas frecuente de maltrato" y que "esa negligencia comenzó antes de su vínculo con Erbín".

La nena vivía un tiempo con su abuela y otro poco con su tía. Cambiaba de casa y no tenía un referente claro. Pero su mamá apostó por una relación con Erbín y vivió con él un tiempo en la casa de su suegra, y otro tiempo en el campo donde aprendió a esquilar chivas.

Primeras alarmas

La interna familiar se manifestó claramente en octubre de 2019 cuando la nena se enferma y la lleva su tía al hospital. Los profesionales que la atendieron encendieron una alarma porque no estaba debidamente cuidada. "Soledad estaba triste, abandonada por su mamá", indicó la testigo.

Hasta ese momento no había signos de violencia física en el cuerpo de Soledad.

El personal de salud convocó a Valeria y le dijo que se tenía que ocupar de su hija. "Ahí Valeria hace algo bueno. Trata. Se separa de Erbín, se alquila un lugar para vivir y consigue un trabajo en una casa de familia. Esto dura de octubre a diciembre de 2019. El hospital y el Senaf tienen contacto con ella. Pero a pesar de eso, Soledad no se queda con ella. Vuelve a Comicó con su abuela", relató la psiquiatra forense.

Es decir, la joven mamá esbozó un proyecto de vida propia en el que no estaba incluida su hija. A tal punto es así, dijo la testigo, que en octubre de 2019 Valeria claramente dice que ella quiere que su mamá se haga cargo. Aparece en su historia clínica. Pero después se arrepiente.

"En todo 2019 hay descuido, signos de abandono. Pero Erbín no tenía mucho contacto con Soledad. Tampoco aparece en la histórica clínica del hospital que haya signos de maltrato", apuntó la testigo.

Para las fiestas de 2019 Valeria se reconcilia con Erbín, vuelve por su hija y se la llevan al campo. Conviven por primera vez con la niña, varios meses, y aparece el abuso, las lesiones, el daño corporal. "Tampoco ahí fue cuidada frente a lo que luego le pasó", declaró.

Recordemos que fue hallada muerta el 7 de abril de 2020. Es decir, convivió con su mamá y su pareja 3 meses y medio.

Aparece el maltrato físico

Hay una primera alarma familiar cuando su tía va a ver a su sobrina y la encuentra con un ojo morado. Eso fue en el verano de 2020. También la baña y le encuentra su cuerpo rasguñado y que le faltaba pelo.

Otra persona que vio a Soledad golpeada en el pueblo se lo manifestó al personal de hospital. En febrero, citaron a la madre pero no concurrió. Fue la ambulancia y se negó a la atención. Hay una denuncia por esto.

Otro relato dramático lo aportó el testigo vecino del campo donde vivía la niña con los acusados. Entre el 30 de marzo y el 5 de abril, a las 11 de la mañana, vio a la niña sola, casi desnuda, toda lastimada. Una hora después llegaron Erbín y Valeria. Venían de trabajar con las chivas.

El hombre llamó a un enfermero pero no tenía movilidad para ir hasta el campo.

"Yo concluyo que había abandono, negligencia y luego violencia física. Y no encontré ningún elemento para decir que Valeria no pudiese entender que estaba mal que no cuide a Soledad", sostuvo.

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Es que si bien hay constancias de violencia de género y antecedentes acreditados en relación a Erbín, la psiquiatra advirtió que no fueron elementos de gran peso para condicionar a su madre, en tanto ella tenía contención de su familia, y tenía cierta capacidad de acción y libertad hasta económica para tomar sus propias decisiones y pedir ayuda.

"Siempre se puede mejorar y cambiar, pero acá no no hay ningún elemento que permita decir que cambió esa actitud de descuido cuando vivió con su hija y Erbín. Y esa dificultad para conectar emocionalmente hizo que luego no hubiese alarma para buscar ayuda", cerró.

Sus conclusiones se basaron en la entrevista que le tomó a la mamá de Soledad, otras entrevistas, informes de una trabajadora social del Senaf, la historia clínica de la imputada en el hospital, entre otras constancias en la causa.

Familiares que declararon intentaron demostrar que Valeria era una madre como cualquier otra y que el violento era Erbín. También, que todos en el pueblo sabían de la violencia que el hombre ejercía sobre la acusada; y que el Senaf y el hospital estaban al tanto de los golpes que tenía la nena.

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