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Los abuelitos que cobran la mínima y recorren el país en Motorhome vendiendo fruta rionegrina

El Vasco y Ana Josefa, una ejemplar historia de esfuerzo a pesar de las adversidades. Del Alto Valle a Tandil con fruta buena y barata. Dos grandes de verdad.

Raúl (71 años) maneja con atención y Ana Josefa (67) le ceba unos ricos y calentitos mates. La Caniche Toy que les regaló una nieta mira por la ventana y es la fiel compañía de ambos durante los casi 2000 kilómetros, ida y vuelta a Tandil, que recorren con frecuencia en el Motorhome al que bautizaron El Vasco, como apodan al hombre.

Hay charlas interminables, recuerdos imborrables y aliento mutuo en cada extensa salida a un lejano destino. Como prefieren evitar la noche, el viaje demanda día y medio para ir y otro tanto al regresar. Pero ellos nunca se cansan y disfrutan el recorrido. Son dos ejemplos de laburantes. Dos bisabuelos que cobran la jubilación mínima pero que no bajan los brazos y se las rebuscan para sobrevivir con esfuerzo y dignidad.

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Compran la fruta rionegrina a bajo costo en las chacras rionegrinas, con la complicidad de los productores que ya los conocen y los aprecian, y las trasladan a la provincia de Buenos Aires, donde la comercializan en la rotonda de la ciudad de los salamines y de Juan Martín Del Potro.

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El Vasco vende la fruta rionegrina junto a su esposa en Tandil.

El Vasco vende la fruta rionegrina junto a su esposa en Tandil.

Así subsisten en tiempo de crisis, con ese sano rebusque y llevando nuestros productos a otras zonas. “Trabajamos toda la vida para jubilarnos pero no podemos aflojar tampoco ahora”, asegura resignada la señora.

No hay frío ni calor que los detenga. Con la primera luz del día ellos se suben al imponente vehículo y encaran la ruta. Miles de kilómetros transitados y vivencias compartidas.

El Vasco, trabajador incansable, nació en Tandil y conserva el vínculo con su ciudad, a la que regresó con la venta ambulante.

Linda historia de amor de los abuelitos

“Yo me jubilé, estoy pagando la moratoria por el tema de los aportes. Gano 150 mil pesos, soy asmática crónica y los medicamentos cuestan muy caros. Hay que salir a lucharla, no queda otra”, reflexiona esta rionegrina de Ingeniero Huergo.

Su incondicional pareja, Raúl “se vino de chico a la región y conoce del rubro que le pidas. Gomero, panadero, trabajó toda la vida de camionero… Nos conocimos en Darwin, él iba a la chacra donde mi cuñado era encargado. Yo tenía 15, él ya 18 cumplidos. Le tocaba el servicio militar, me dijo que no quería ir porque se había enamorado de mí y quedó embarazada del primer hijo que hoy ya casi pisa los 51 años”, repasa esta linda historia de amor mientras envuelve las manzanas.

Cobran la mínima pero van por más

“Nos la pasamos cosechando frutas para ponerla cajones y llevarla. La compramos y vendemos a precio económico. Estamos por volver a salir de viaje, entre el 25 y 26 de marzo todo el finde largo volveremos a Tandil, donde se hace una fiesta muy grande, la del Calvario, tenemos clientes de Buenos Aires que van”, agrega Josefa.

El Vasco anda recolectando la mercadería y supervisando que el motorhome tenga todo en condiciones. Es que la estadía en tierras tandilenses duran al menos una semana. “Contamos con heladera, agua potable, baño con todas las instalaciones, cocina con mesada, bacha, nuestro dormitorio…”, aclara con orgullo la mujer. Más chochera le provoca hablar de sus 5 hijos, 17 nietos y 6 bisnietos (“todos vivimos en Oro, excepto uno que está en Chile y se lo extraña mucho”).

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El Vasco en el Motorhome junto al Ruso y Doris, dos grandes amigos.

El Vasco en el Motorhome junto al Ruso y Doris, dos grandes amigos.

Se destacan en la relación precio calidad. “Llevamos manzana, pera, tomates, ciruelas, membrillos, frutas con carozo, todo lo que se cultiva en las chacras de Río Negro. Los chacareros nos conocen, nos hacen precios, incluso hay veces que la retiramos ahora y la pagamos cuando volvemos”, explica Ana Josefa que ya planifica el viaje y espera “no olvidarme nada esta vez”.

“Yo trabajo arriba del colectivo, envaso y el atiende abajo. También tenemos alguna conserva, berenjena en escabeche, salsa de tomate, en fin..”, culmina.

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El Vasco preparando las manzanas que venden.

El Vasco preparando las manzanas que venden.

Si pasás por la rotonda de Tandil, en la 226, no te olvides de parar y comprarle algo a El Vasco y Ana Josefa. Dos grandes y no solo de edad. Nada es como ir juntos a la par por las rutas del país.

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Un matrimonio ejemplar que la pelea pese a todo.

Un matrimonio ejemplar que la pelea pese a todo.

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