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Las ollitas tibias de la bajamar, el otro paisaje de Punta Perdices

La paridisíaca playa ubicada en Puerto San Antonio Este, a 65 kilómetros de Las Grutas, muestra dos postales distintas según el comportamiento del mar.

Ya no hay dudas. Punta Perdices, la playa de Puerto San Antoino Este ubicada a unos 65 kilómetros de Las Grutas, es una de las más bellas de la costa atlántica rionegrina.

Por sus aguas transparentes ganó el mote de “el Caribe de la Patagonia”, y si bien no hay ni una sola palmera -de hecho solo crecen arbustos-, así es reconocida en los circulos turísticos del país.

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Una descripción geográfica revela que es un brazo de mar que penetra cientos de metros en tierra continental.

La imagen que más ha trascendido es cuando se da la pleamar y la pequeña bahía se transforma en una pileta de mar manso, ideal para nadar, remar, pescar cornalitos con redes, bucear o simplemente refrescarse.

Pero es otro paisaje completamente diferente cuando el mar se retira. Entonces queda una impactante formación rocosa abrupta, con la superficie tapizada de mejillones en miniatura que la hacen rugosa y agresiva a las plantas de los pies.

Lo notable son las innumerables lagunas de distinto tamaño, cuevas y otras oquedades, por donde el agua desciende de unos a otros como una fuente natural gigante.

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En marea alta Punta Perdices se convierte en una piscina de aguas mansas. 

En marea alta Punta Perdices se convierte en una piscina de aguas mansas.

Sensación termal

Esas “ollas” como denominan los lugareños, llegan a tener varios metros de diámetro y hasta uno y medio de profundidad, suficiente para hacer clavados como en una piscina.

Pero es más un sorprendente la temperatura que llega a adquirir el agua en esos recintos, ya que es habitual que en las jornadas veraniegas pase de tibia a caliente.

No es exagerado, pero por su poder relajante y la sensación placentera, muchos lo han comparado con aguas termales.

Es tal la temperatura que adquieren las ollitas, que cuando se sale al exterior una ráfaga de frescura que llega a erizar la piel dominará al visitante, por más que el sol veraniego esté pegando con fuerza.

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