Piden silla especial para que Ailín vaya a la escuela
Ailín Vernacloig necesita una silla de ruedas y la necesita con urgencia. Tiene 7 años y convive con una parálisis cerebral que le impide controlar su cuerpo y sostenerse por sí sola. En mayo, su mamá, Vanesa Vicencio, solicitó al Ipross una silla adecuada a sus necesidades, pero el trámite se dilató entre las oficinas de Cipolletti y Viedma y la niña podría no comenzar la escuela el año que viene.
Hasta ahora, las actividades de Ailín dependen de los brazos de su mamá, quien junto con especialistas en fisiatría y kinesiología elaboraron un informe con las características específicas de la silla. El dispositivo debe contar con un sistema postural, con respaldo dinámico que cuide el desarrollo de su columna vertebral. Además necesita elementos de seguridad para controlar sus movimientos, ruedas y una estructura apta para todos los terrenos.
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Mientras se presentaba la solicitud ante el Ipross, Ailín asistía al jardín con su acompañante terapéutico. El profesional dejó el trabajo porque la prestadora le adeudaba dos meses de sueldo. Lo mismo sucedió con el transporte escolar. Por su parte, la obra social se mantuvo en silencio hasta octubre, cuando la insistencia de Vanesa no dejó de hacer sonar el teléfono.
En la delegación de Cipolletti aseguraron que el pedido no iba a tener respuesta sino hasta bien avanzado el año entrante. En las oficinas de Viedma no estaban los papeles.
Vanesa apeló directamente a las autoridades y dio con versiones encontradas: algunas aseguraban que “el suministro estaba listo” y otras que el pedido estaba “en proceso”. La realidad es que el expediente ingresó a la obra social recién el 18 de noviembre.
Ante la situación, el titular del Ipross, Claudio Di Tella, aseguró tener conocimiento del trámite y que “el pedido está avanzando”. En diálogo con LM Cipolletti, garantizó que la silla estaría disponible “antes de que termine enero”.
Según informó Di Tella, a mediados de diciembre finalizó la presentación de presupuestos por parte de las prestadoras, que están en evaluación.
En paralelo a las cuestiones burocráticas, Ailín espera en los brazos de su madre. Dejó el jardín, pero la esperanza está puesta en el ingreso a primer grado, para el que no sólo necesita una silla de ruedas acondicionada sino también un acompañante terapéutico que la asista en su proceso de aprendizaje, desarrollo y sociabilidad. Porque su crecimiento no tiene pausas ni número de expediente.
Jardín: La nena dejó el jardín por no tener ni la silla ni un acompañante terapéutico.
“La silla la comenzamos a tramitar en mayo. Presentamos todos los pedidos en tiempo y no tenemos respuestas. Dicen que está en curso, pero no hay resultados”. Vanesa Vicencio. Mamá de Ailín
“Son miles los pedidos que llegan, de muchos afiliados, y todos pasan por el mismo proceso. Dar tratamiento especial a uno sería ir contra la norma”. Claudio Di Tella Titular del Ipross
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