Piden acabar con el negocio de las licencias de taxis

El Municipio no aplica controles contra el mercado de las transferencias.

La venta y reventa de licencias de taxis vuelve a estar en el ojo de la tormenta. La comercialización indiscriminada ha ido concentrando las habilitaciones municipales en pocas manos y también ha beneficiado a personas que no deberían participar en el sector. Por eso, para los choferes resulta necesario que el Ejecutivo comunal reactive y se decida a implementar cuanto antes su proyecto de nueva ordenanza para el rubro, ya que con eso se podría controlar y encarrilar un negocio que hoy aparenta tener un comportamiento que dista de ser el más transparente.

El pasado 27 de octubre, el Municipio remitió a los taxistas una copia de su propuesta para cambiar la normativa en vigencia. Les dio cinco días para manifestar sus puntos de vista y disidencias, y el 2 de noviembre solamente una base respondió a sus expectativas y le dio un respaldo general al texto. La mayoría de las bases y de los titulares rechazó el planteo, objetó buena parte del contenido y pidió seis meses más para dar una evaluación de fondo.

El miércoles 2 de mayo se cumplió el plazo requerido y en este tiempo no se ha vuelto a hablar del tema. La alternativa de una nueva ordenanza sigue estando pendiente y el malestar crece entre los choferes que no son titulares de licencia, al ver que pasa el tiempo y no se desarticula un antiguo negocio que estaría distorsionando la actividad.

Por eso, desean saber cuál será la postura que asumirá el director de Fiscalización, Diego Rebossio, y si se decide o no a relanzar el proyecto. Hay compromisos antiguos asumidos por el propio intendente Aníbal Tortoriello para poner fin directamente a las transferencias de licencias, y se espera que se avance en la implementación de este objetivo.

Ayer, choferes consultados plantearon que ha sido el poder de presión de “los peces gordos” del sector de los titulares el que mantiene paralizada la mejora de la legislación, y están dispuestos a denunciar públicamente la situación en forma cruda y frontal para que la comunidad sepa cómo se está actuando con las licencias.

Para ellos, la vigencia de la vieja ordenanza favorece y fomenta el manejo poco claro de las transferencias, lo que representa para algunos actores una apetecible fuente de grandes ingresos.

Precisamente, la propuesta congelada del Municipio venía a cortar el negocio y estipulaba una serie de requisitos más específicos para acceder y detentar una licencia. Por ejemplo, al disponer de mecanismos para asegurarse de que los titulares sí o sí posean el permiso de conducir D1 para trabajar en el rubro, y al exigir cabalmente y con rigor que los residan en Cipolletti. También se preveía una revisión de los beneficiarios y un pago por la habilitación cada 5 años, lo que impediría que se introdujera en la actividad gente que no reúne las condiciones.

Sin embargo, todo esto y mucho más ha quedado en la incertidumbre, lo que posterga las esperanzas de los choferes que, mediante concursos que también se pautaban en la iniciativa oficial, pretenden contar con alguna de las licencias que quedarían disponibles al depurarse el sistema.

350.000 pesos –incluso más– se pide en el mercado por la venta de las licencias de los taxis.

Un negocio para muy pocos

La transferencia de licencias en la práctica representa una fuente de ingresos considerable para quienes manejan sus hilos. Los choferes afirman que los valores de las ventas alcanzan sumas considerables. Los que pueden pagar los precios son pocos y, a la larga, las habilitaciones tienden a caer en un círculo reducido. Si el proyecto de nueva ordenanza se pudiera aprobar, el Municipio pasaría a tener un poder de control total y democratizador.

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