"No se puede andar a 100 km matando gente"

El padre de Walter Andrade reclamó una condena para el conductor que mató al joven.

Entre carteles publicitarios, señales de tránsito, postes, árboles y vidrieras que revisten el paisaje urbano hay una estrella amarilla con la cara de Walter Andrade y su luz que “por siempre brillará”, en medio del caos cotidiano. Walter es el joven playero, de 20 años, que hace casi tres años murió a bordo de una moto cuando el conductor de una Fiat Ducato lo embistió y lo mató en San Martín y Brentana.

“Los padres no estamos preparados para llevar a un hijo al cementerio. Debería ser al revés”, expresó su papá, Javier. En diálogo con LM Cipolletti abrió su corazón a pocos días de verle la cara al responsable de la muerte de su hijo y la destrucción de una familia entera del barrio Managua.

El juicio oral y público comenzará el jueves 26, a las 9, en los tribunales de calles España y Urquiza. Antonio Cristian Cárdenas, de 23 años, es el imputado y deberá responder ante la Justicia por el delito de homicidio culposo. Llegará al debate en libertad, porque así ha permanecido todo este tiempo. Por la benevolencia del Código Penal para los homicidios en accidentes le quitan la ilusión al padre de Walter sobre una condena de prisión efectiva. Se puede imaginar cuanto mucho una condena en suspenso que lo inhabilite para conducir y le recuerde siempre que con su vehículo mató a una persona.

“Destruyó una familia, pero pudo seguir con su vida, manejando por las calles como si nada hubiese pasado. Ni siquiera el carnet de conducir le sacaron”, advirtió Andrade, indignado.

Siempre quisieron que fuese a juicio, en lugar de llegar a un arreglo económico. Pero si otro hubiese sido el ánimo o la voluntad de la parte querellante, tampoco se hubiesen valido de un acuerdo que pueda resarcir el daño. “La vida de mi hijo no se puede arreglar con plata, ni que me hubiese ofrecido un millón de pesos”, sostuvo.

$1000 es el monto que ofreció el acusado a la familia por la muerte de Walter

Hubo sí algunos intentos pero todos ellos fueron en vano. En una ocasión, Javier recordó que el imputado quiso ofrecerle mil pesos en dos cuotas de 500 pesos. Luego mejoró la oferta: 30 mil pesos en diez cuotas de 3 mil, más la entrega del carnet para conducir por cinco años. Hasta ahí llegaron. “Nunca quisimos un arreglo”, reiteró.

El hecho que se va a juzgar ocurrió el pasado 11 de mayo de 2015. Su hijo Walter trabajaba como playero en el ACA, y regresaba en su casa a bordo de una moto cuando una camioneta Fiat Ducato lo embistió mortalmente. Ocurrió alrededor de las 22:30, en San Martín y Brentana. Tras el violento impacto, el automovilista chocó a otros autos que estaban estacionados.

“Quiero que lo juzguen y lo declaren culpable. No se puede andar por la calle a 100 kilómetros por hora matando gente, perros o gatos. Hay siete testigos que lo vieron circular muy rápido. Que le quede el antecedente, que cargue con el peso de una causa y no se olvide más que mató a una persona. Así no vuelve a pasar, la próxima vez lo va a pensar”, manifestó Andrade.

Ya falta muy poco para que se cumplan tres años de la tragedia que marcó a fuego la historia de su familia; y si bien Walter ya no está con ellos, no hay día que no lo tengan presente. “Hasta el día que dejemos de existir”, confesó su padre.

En los días previos al inicio del debate, viven momentos de mucha tensión y nerviosismo como familia, pero confían “en Dios y en la Justicia” y aseguran que, más allá de los resultados, “nunca hicimos nada contra él –imputado- ni lo vamos a hacer ahora”. Esto, a pesar de que muchas veces lo vieron circular por las calles. Hasta hace poco manejaba una camioneta Toyota blanca, repartiendo verduras, como si nada hubiese pasado.

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