Nicolás Suárez, de cómplice a testigo clave en el crimen del rugbier

El joven de 23 años fue detenido junto a Baldebenito la noche del asesinato. Los testimonios lograron determinar que él sólo estuvo presente en el segundo robo y fue quien indicó donde había estado el imputado horas antes del crimen. Allí encontraron el buzo que usó el asesino y donde se halló ADN de Joaquín.

La misma noche del 18 de noviembre, Baldebenito perpetró un segundo robo minutos después de haber asesinado a Joaquín y a tan solo 200 metros de la casa de la familia Vinez, la cual se convirtió desde ese momento en la escena del crimen. En este último hecho estuvo junto a Franco Nicolás Suárez, un joven de 23 años que había conocido apor primera vez horas antes del homicidio por un amigo en común.

Si bien en un principio hubo confusión con la información y se creyó que Suárez había sido cómplice en ambos hechos delictivos, luego se supo que sólo estuvo presente en el segundo y que, en el asesinato de Joaquín, Baldebenito actuó solo.

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Sin embargo, la participación de Suárez en el proceso judicial no terminó el día que quedó en libertad tras haber pasado un mes en prisión preventiva por haber sido cómplice del robo, sino que se convirtió en testigo clave en la causa principal y fue quien brindó información sobre dónde había estado Baldebenito esa noche y cuáles fueron sus movimientos.

La fiscalía informó que, gracias a los testimonios aportados, lograron determinar que Suárez no tenía ningún tipo de relación cercana con el asesino de Joaquín y que ambos se habían conocido horas antes por un amigo en común que lo invitó a tomar algo a su casa.

En su relato, comentó que durante la madrugada Baldebenito se fue del domicilio en el que todos se encontraban bebiendo y que, luego de algunas horas, regresó, se sacó el buzo, se limpió y lo invitó a salir a “comprar algo”. En esas circunstancias, Baldebenito llevó a cabo el segundo robo –en el que también apuñaló a la víctima- y, según una testigo que logró ver todo desde su casa, Suárez “no hizo nada” y hasta intentó que el joven desistiera de su accionar.

Al ser detenido, Suárez confesó a las autoridades judiciales que no lo conocía, pero sí les indicó la casa en la que habían estado, cuántas personas había allí y qué era lo que podían esperar al ingresar. Gracias a este dato, el mismo día del crimen, durante el mediodía, los efectivos pudieron realizar el allanamiento en el que se encontró el buzo tipo canguro que usó Baldebenito cuando asesinó a Joaquín y en el cual, algunos meses más tarde, se halló ADN de la víctima fatal.

El buzo, junto al pantalón que llevaba esa noche, son las pruebas más importantes en la causa, junto al cuchillo que secuestraron y las huellas que dejó el asesino en el paredón y el patio de la casa de la familia Vinez.

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