"Me inyectaba cosas, pero no me decía qué era"

La joven a quien le negaron un aborto no punible rompió el silencio.

Alberto Rivero

riveroa@lmneuquen.com.ar

La joven de 19 años a quien se le negó el acceso a la interrupción legal del embarazo pidió estar presente en las audiencias contra el ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra. Estuvo acompañada por su psicólogo particular y por los integrantes del Misterio Público Fiscal que llevan adelante su caso. En diálogo con LM Cipolletti afirmó que el ginecólogo le mintió cuando la atendió en el hospital y que le suministraba medicación sin su consentimiento.

Tras su declaración testimonial del lunes pasado, R.P. rompió el silencio de casi dos años y se fortaleció. Fue ella misma quien ayer exigió sentarse frente al acusado y escuchar los nueve testimonios de la jornada. Aún las huellas de la violencia sufrida pueden advertirse a simple vista y hablar es un paso enorme para ella. Intenta cubrirse el rostro con su pelo y agacha la mirada de manera constante para evitar que el público recuerde su cara. Sus primeras palabras a la prensa fueron a LM Cipolletti, y contó que escuchó con atención las declaraciones y que sintió que los testigos dijeron la verdad sobre lo sucedido.

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“Dijeron todo lo que yo dije. Fue todo verdad”, expresó. Hizo principal hincapié en Analía Calvo, la jefa del Servicio Social del hospital local, quien la recibió cuando ingresó a internación en 2017. Con ella mantuvo contacto diario e incluso solía escribirle cartas, porque le costaba manifestar con palabras lo que sentía en ese momento.

“Ella me acompañó. Después no tuve más contacto, pero me gustaría volver a verla. Yo escribía cartas porque sentía que no me entendían cuando hablaba. Le escribía a toda la gente del hospital que se acercaba a hablar conmigo”, expresó.

R.P. -la identidad se preserva por ser víctima de violación- dijo que tras su internación no volvió a ver a Rodríguez Lastra. “Recién ayer (por el lunes) lo volví a ver. Iba a decirle algo, pero no pude. Ya se lo voy a decir”, relató.

Según conoció LM Cipolletti, la joven va a pedir la palabra nuevamente en la audiencia de hoy, cuando terminen las declaraciones de los testigos. Tiene pensado hablarle directamente al ginecólogo y expresarle su dolor. Aún no se supo si la declaración será espontánea o si escribirá una carta. “Tengo esperanzas en este juicio. Siento que me acompañaron”, comentó.

Empleadas de Salud declararon ayer y apoyaron la postura de la fiscalía.

“En todo momento decía: ‘No quiero tener esta cosa, sacámelo’. Todos en el hospital sabían que había sido violada. Ella me pedía intervenir, me pedía ayuda”, dijo Analía Calvo, Jefa del Servicio Social del Hospital durante la internación de R. P.

“Me mintió”

La contundente frase lanzada en su declaración contra Rodríguez Lastra no había podido ser desentramada durante la primera audiencia, pero ayer la joven develó a qué hacía referencia. Comentó que al ingresar al hospital de Cipolletti, el ginecólogo le dijo que estaba con trabajo de parto y que solo restaba romper bolsa. Ella tenía las esperanzas de no llevar más el producto de la concepción en su vientre, pero fue obligada a continuar con la gestación.

“Pasaban las horas y no hacían nada. Él me inyectaba cosas y no me decía nada sobre qué me daba. Yo preguntaba, pero no me decían nada. Me acuerdo bien de todo”, aseguró. Respecto de la importancia de este caso, porque podría marcar un precedente, dijo que sabía que otras mujeres podían estar viviendo lo mismo.

Hoy será la última ronda de declaraciones en el juicio por incumplimiento de los deberes de funcionario público contra Rodríguez Lastra. Serán cuatro testigos, entre ellos Marta Milesi, quien denunció el caso a la Justicia. Los alegatos serán mañana.

“No hubo respuestas”

Analía Calvo, jefa del Servicio Social del Hospital Pedro Moguillansky mientras R.P. estuvo internada, fue una de las testigos que declararon ayer. Según la víctima, fue una de las empleadas del hospital que más la acompañó.

“Yo la atendí desde el 3 de abril y durante toda su internación en Cipolletti. En todo momento decía: ‘No quiero tener esta cosa, sacámelo’. Todos en el hospital sabían que había sido violada. Ella me pedía intervenir, me pedía ayuda. Como ser humano, y como mujer, la acompañé en todo momento”, declaró Calvo ante el juez Álvaro Meynet, la fiscalía y la defensa del médico Leandro Rodríguez Lastra.

Afirmó que la ILE es un derecho y que no se estaba cumpliendo. Calvo aseguró que no solo la joven abusada reclamó su derecho a la interrupción legal del embarazo. “Lo pedí muchas veces, hicimos lo que corresponde, pero nunca hubo respuestas. Planteaban el tema de las semanas y solo demoraban más y más”, expresó.

Sobre las cartas de R.P. dijo que la joven le expresaba que se le hacía insoportable seguir con eso en la panza y que ya no tenía ganas de vivir.

Una testigo de la defensa admitió que no hay plazo límite para un aborto.

Para dos psicólogas, hubo un doble sufrimiento

La enfermera Marta Álvarez abrió la segunda jornada del juicio contra el ginecólogo. Estaba de guardia en el hospital cuando ingresó R.P. y aseguró que la recibió Rodríguez Lastra, quien le suministró indometacina para frenar las contracciones.

La profesional aseguró que la joven estuvo internada hasta la cesárea, y que esa situación no era algo habitual.

Las psicólogas Liz Olave y Paula Salto fueron determinantes para entender el estado de vulnerabilidad de la joven y las consecuencias para su salud mental al no poder acceder a la ILE.

Olave fue la encargada de la evaluación psíquica de la paciente durante la internación, y afirmó: “Estaba ubicada en tiempo y espacio y siempre mantuvo su decisión”, relató.

Salto comenzó a tratarla en febrero del 2018 y mencionó que la joven tenía un doble sufrimiento: la violación en sí y atravesar un embarazo no deseado. “Le significó mucho tenerlo. Él (por Lastra) se ofreció a ayudarla pero le realizó una práctica que le retuvo el embarazo”, aseguró. Afirmó que la joven le admitió que tener ese bebé “le arruinó la vida”.

La médica Mariana Lucero, del comité de Salud Sexual y Reproductiva, dijo que tuvo que pedir participar de las reuniones en las que se analizaba el caso, y que el equipo de Ginecología ya había decidido no interrumpir el embarazo. “El caso no se derivó, ni siquiera se evaluó esa posibilidad”, relató.

La médica legista Varinia Frau Alveal fue la única testigo que dijo que era pertinente exigir un informe psiquiátrico de la paciente dados sus antecedentes en Salud Mental. “La persona debe comprender los riesgos”, aseguró.

En el informe que realizó para la defensa, aseguró se constató que la historia clínica hablaba de 20 semanas de gestación, pero decidió optar por la gestación según la ecografía, de 21 semanas. Aunque a pedido de la fiscalía aclaró: “No está prohibido el aborto en más de 22 semanas de gestación, no está recomendado médicamente”, expresó.

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