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Mateo volvió a su casa tras 120 días internado

Se trata del nene de Ingeniero Huergo que sufrió terribles quemaduras al explotarle una estufa.

Mateo Prado, el nene de 12 años que terminó envuelto en llamas luego de un accidente doméstico, volvió a su casa tras estar 120 días internado en el hospital del Quemado en Buenos Aires. El niño fue recibió por una multitud y la ciudad se llenó de emoción con su llegada.

El 20 de julio pasado Mateo comenzó a vivir una pesadilla que lo dejó al borde de la muerte. El pequeño sufrió una explosión que lo quemó de pies a cabeza cuando quiso encender una estufa. Estaba muy grave con el 70 por ciento de su cuerpo quemado, y en medio de su recuperación tuvo Covid-19. Pero la peleó como un león y logró salir, y este viernes regresó a su casa, con su familia y sus amigos que lo esperaban con ansias.

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La ciudad de Ingeniero Huergo se tiñó de color con su llegada. Una autobomba lo acompañó hasta su casa y en el camino, los vecinos salieron a brindarle su apoyo con carteles y globos de colores. Fue toda una fiesta.

Ahora Mateo continuará con su recuperación en Ingeniero Huergo rodeado de todos sus afectos, lo que hará que el tratamiento sea más fácil.

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La increíble historia de Mateo

Al momento del accidente el niño se encontraba solo en la propiedad de su padre junto a sus hermanastros. “Quiso hacer fuego con nafta y se le resbaló el bidón”, narró Jaque. El pequeño cayó encima del combustible derramado y una chispa de la estufa a leña que tienen en la casa inició las llamas.

"Se prendió fuego desde los pies hasta el mentón", contó su madre. Solo la espalda del niño quedó sin quemarse, el resto sufrió lesiones de tipo B, dejando los músculos al descubierto. Rápidamente lo trasladaron al Hospital de Villa Regina, donde lo derivaron a la terapia intensiva de General Roca, que en épocas de Covid funciona en Allen.

“Dadas las heridas que tiene y el grado de atención que necesitaba consideraron que lo mejor era mandarlo al Hospital de Quemados de Buenos Aires, que es lo mejor que hay en el país”, contó Jaque semanas atrás.

Sin embargo, nada puede ser tan simple en épocas de Covid, ni siquiera las urgencias médicas. Minutos antes de embarcarse al primer vuelo de Neuquén a la Capital Federal, los resultados de los hisopados protocolares de madre e hijo dieron positivos. "Ese avión no estaba preparado para el traslado de pacientes Covid", dijo y recordó que el viaje fue postergado.

Finalmente, el 26 de julio, seis días después del accidente, Mateo pudo viajar con su padre al centro de salud porteño. Vanesa tuvo que esperar a cumplir con las dos semanas de aislamiento hasta que su resultado de Covid fue negativo y el 7 de agosto se encontró con su hijo nuevamente.

Mateo estuvo con tratamiento de injerto de glúteos y músculos inferiores. Este tratamiento fue de un gran costo, no solo por la internación, sino por los insumos necesarios para llevar adelante la regeneración de la piel y los tejidos musculares: "Cada venda me salió 1300 pesos y se la tengo que cambiar todos los días", admitió la madre y agregó: "Yo hoy los puedo tener, pero la recuperación es larga con cosas muy grandes y muy costosas".

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