Los policías solidarios tienen equipo

La iniciativa que se desarrolla en el Mapu hace dos años, impulsada por varios efectivos, está sumando propuestas como el fútbol infantil.

Un grupo de policías del barrio Anai Mapu, junto con vecinos que los respaldan, siguen trabajando en un proyecto solidario que parece no tener techo y que muchos esperan se consolide en el tiempo y abarque a otros puntos de la ciudad.

En la actualidad, los impulsores de la iniciativa ofrecen una amplia gama de deportes a los niños y adolescentes de las tomas cercanas y, además, un refrigerio antes de retirarse a sus casas. Los pibes, muy contentos, disfrutan y por el boca a boca van sumándose a la propuesta que se desarrolla los fines de semana.

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La intención inicial fue un acercamiento con los barrios del sector y, principalmente, con las familias y los más chicos. Varios efectivos, con uno de los jefes de la Comisaría 45ª a la cabeza, Rubén Esteban Ralinqueo, decidieron juntar donaciones de comercios y empresas amigas y de su propio bolsillo utilizaron fondos para comprar pelotas y otros elementos.

Uno de los primeros en darles una mano fue el dueño de las canchas de González, quien les ofreció el predio para desarrollar las actividades recreativas. Así fue que niños desde los 5 años y hasta adolescentes de 15 o 16 empezaron a asistir a las reuniones que se hacían los jueves por la tarde. Tras practicar una disciplina deportiva o algún juego, tomaban una merienda.

En poco tiempo, asistían más de medio centenar de niños de las tomas 2 y 10 de Febrero, 4 de Agosto y del barrio Anai Mapu.

Durante el invierno, decidieron cambiar el horario y el día, y por ese motivo trasladaron los encuentros a los sábados.

Ambiciosos, los organizadores de la movida solidaria decidieron armar un equipo de fútbol para jugar la liga municipal y según comentó Ralinqueo “estamos participando los domingos”.

Como lo vienen haciendo desde el principio, con donaciones, les preparan choripanes o sándwiches y gaseosas para que los pibes recuperen un poco las energías tras el entrenamiento de los sábados.

Más allá de las dificultades que se presentan cada tanto con chicos enfermos por las condiciones en que viven o las donaciones que no siempre alcanzan, los policías solidarios quieren continuar con el proyecto porque “se están sumando más chicos”, confesó Ralinqueo a este diario.

Además del fútbol, algunas niñas y niños están aprendiendo lo básico del hockey sobre césped.

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