Los antecedentes del acusado por el crimen de Joaquín

Lo habían liberado tras varios pedidos y no le dieron preventiva al reincidir.

Todas las miradas de la sociedad hoy están sobre la Justicia local y su presunta complicidad en la libertad de la que gozaba Matías Valdebenito. Su recorrido no es muy diferente al de otros delincuentes, que reciben penas livianas debido a que fiscales y magistrados deben ajustarse a un Código Penal muy contemplativo para algunos delitos y una posterior reinserción, que directamente no existe, salvo excepciones muy puntuales.

Valdebenito había sido beneficiado para salir de prisión, robó en octubre y no se la revocaron.

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Uno de los primeros delitos de los que se tiene registro de parte de Valdebenito ocurrió el 19 de mayo de 2015. Asaltó una despensa del barrio Antártida Argentina y el arma utilizada para amedrentar a los dueños fue un cuchillo. Las víctimas se resistieron y la Policía pudo atraparlo; quedó a disposición de la Justicia y por sus antecedentes fue condenado a tres años por tentativa de robo con arma.

A la celeridad de los jueces y fiscales de Urquiza y España se opuso una vez más la benigna ley que, en caso de condenas de 3 años, habilita pedidos de libertad condicional transcurridos unos 8 meses. Fue lo que hizo el defensor público en agosto del año pasado y que se expuso ante el juez de Ejecución Penal Lucas Lizzi. Antes se requirieron informes al gabinete criminológico y al director del Establecimiento de Ejecución Penal 5, Emilio Martínez, que coincidieron en una evaluación positiva.

Valdebenito participó de la primera audiencia para la solicitud de su libertad y se fue con las manos vacías tras acreditar un domicilio que no convenció a Lizzi. El lugar fue visitado por asistentes sociales y el diagnóstico fue negativo porque se trataba de familiares que vivían en condiciones muy precarias.

La defensa insistió en su reclamo ante los camaristas Guillermo Baquero Lascano y César Gutiérrez Elcarás, quienes pasaron las actuaciones nuevamente a Ejecución. Al igual que en la primera oportunidad, Valdebenito ofreció un domicilio que no reunía las condiciones y el requerimiento de su representante legal fue rechazado.

Finalmente, en diciembre de 2017, la defensa de Valdebenito presentó un sitio que ofrecía las garantías de seguimiento del joven. Era la casa de unos tíos, que se encontraban trabajando y tenían una familia constituida. El 18 de enero de este año, la jueza Alejandra Berenguer y la fiscalía acordaron su libertad.

Una resocialización que no fueEn un primer momento, Valdebenito fue liberado y cumplió con las pautas de conducta. Sorprendido, el juez de Ejecución fue informado de que había conseguido trabajo en Rincón de los Sauces, donde vive su papá. De esta forma, en marzo se pasaron las actuaciones de seguimiento a la Dirección Provincial de Población Judicializada de Neuquén.

Lamentablemente, lo que parecía una sorprendente resocialización se derrumbó el 13 de octubre, cuando lo apresan por un asalto. No le dictaron la preventiva y regresó a Cipolletti y su anterior vida: adicciones y robos.

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