Las sonrisas de Halloween

Cada vez más chicos cipoleños se suman a un festejo "de terror".

La oportunidad de disfrazarse de su personaje ficticio preferido, las historias de terror, las golosinas y la emoción de vivir una noche diferente son los principales atractivos que llevan a los niños cipoleños a festejar una fecha reconocida en todo el mundo pero que genera controversias en nuestro país: Halloween.

Comenzó en los institutos de inglés, pero ahora se ve a los niños en algunos barrios, como El Manzanar, que acompañados por algunas mamás no sólo salieron a pedir dulces, sino que también tuvieron la excusa perfecta para convertirse en quienes siempre desearon ser.

La Noche de Brujas es una celebración que tiene múltiples orígenes y que con el paso del tiempo fue transformándose hasta llegar a lo que es hoy. La tradición moderna es la de disfrazarse y visitar casa por casa para reclamar caramelos o, en su defecto, un truco. Si bien muchos la asocian con el mal, en realidad sus orígenes son cristianos y su finalidad era la de rendir homenaje a los difuntos, aunque en algunos países europeos sólo significaba el fin del verano.

“Sabemos que no es un festejo nuestro, pero los niños se divierten mucho y es lo que importa. Los vecinos ya saben que lo hacemos y están preparados, los esperan contentos con varias cosas dulces”, explicó Romina, una de las mamás.

“A los chicos les encanta porque tienen la posibilidad de maquillarse y comer golosinas. Ellos no saben qué significa el festejo”.Romina. Una de las mamás organizadoras

Es una tradición en todo el mundo que, de a poco, va creciendo. Los chicos piden golosinas.

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