La Revuelta apunta contra los médicos antiabortistas del hospital de Cipolletti

"Los ginecólogos no son los dueños de los cuerpos de las mujeres", aseguran.

Desde el colectivo feminista La Revuelta cuestionaron las excusas de la defensa de los ginecólogos del hospital acusados por obstaculizar una interrupción legal del embarazo a una joven víctima de violación. Responsabilizaron a los médicos por haber hecho caso omiso a la Justicia y al pedido de la paciente. “No queremos que vayan presos ni que sean inhabilitados, sólo pretendemos que no se vuelva a repetir”, dijeron.

Las excusas de la defensa, como el tiempo de gestación, una autorización negada y un proceso abortivo sin efecto, fueron negadas por La Revuelta. Ruth Zurbriggen, referente de la organización, indicó que la joven ingresó al hospital de Fernández Oro donde por cuestiones técnicas no pudieron practicarle una ILE. “Fue derivada al hospital de Cipolletti que tiene el instrumental necesario. Nosotras ayudamos a presionar para que se resuelva en lo inmediato, como establece la ley. Allí el equipo médico se negó a realizar la práctica, y ahora están procesados por cometer un delito”, resumió.

“La tuvieron tres meses internada, bajo custodia psiquiátrica hasta el nacimiento, padeciendo una tortura”. Ruth Zurbriggen Integrante del colectivo feminista La Revuelta

Además, aseguró que la joven ingresó pidiendo una interrupción legal del embarazo pero le exigían un permiso de la Justicia. “La jueza de Familia, cuando recibe el pedido, respondió que no se debe pedir autorización para cumplir con un protocolo que está estipulado por ley. Es la misma jueza quien además inició una investigación porque le negaron derechos a la víctima. La tuvieron tres meses internada, bajo custodia psiquiátrica hasta el nacimiento, padeciendo una tortura. La verdadera condena es que no vuelva a repetirse y que se garantice la ley”, remarcó.

La interrupción del embarazo estaba encuadrada en la causal de violación. “Ella nos contactó y nos juntamos. Le brindamos información y la acompañamos en su reclamo. Acá hubo un equipo de médicos que consideró que la joven no tenía que tener acceso a sus derechos. El protocolo no pone plazos, y el límite de la gestación es sólo una excusa. Si fueran objetores de conciencia (no lo eran al momento del hecho), el director del hospital tiene la obligación de garantizar la práctica. No se pensó en ella, y pusieron por delante sus prejuicios. Los cuerpos de las mujeres no son de los ginecólogos. La situación ameritaba urgencia, y aunque la paciente no pida un aborto se lo tienen que proponer”, agregó.

Respecto de la masiva firma de la objeción de conciencia, dijo que “es la peor reacción que pudo tener el equipo médico y demuestra que, en vez de pensar en las responsabilidades, prefirieron desligarse sin pensar en las mujeres y sus derechos. Por más que se nieguen, no están habilitados a obstaculizar la práctica ni a restringir información”.

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