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La lucha de los enfermeros: "Ya no es la consulta diaria del paciente que entra con fiebre, ingresan críticos"

Patricia Colipe, la jefa de Enfermería en la guardia del hospital cipoleño, relató cómo viven la pandemia de Covid-19, con jornadas de 8 a 16 horas, sin licencia ni faltas, desde hace cinco meses. "La guardia pasó a ser nuestra realidad, no damos más", contó.

La vida de Patricia Colipe, sus compañeros de trabajo y muchos más dio un giro radical en pandemia. Desde hace cinco meses, esta enfermera a cargo de un equipo de trabajo pasa las horas atendiendo pacientes prácticamente sin descanso. La guardia del hospital Pedro Moguillansky es el mundo que los atraviesa por completo, la realidad que transitan desde que inician el día hasta que lo terminan y muchas veces pasan de largo, con intensas jornadas de trabajo y situaciones que los ponen al límite.

Lo vida propia que tenían quedó en pausa o la perdieron; y el camino que recorren solo pasa por la casa y el trabajo. Con jornadas de 8 a 16 horas, sin licencias ni faltas. Cero ausentismo. Y un uniforme que no se sacan durante todo el día, más todas las protecciones que llevan encima para cuidarse del Covid-19, entre camisolines, cofias, doble barbijo, antiparras y guantes.

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"Equipo de protección no nos falta. Pero por ahí tenés calor, no podés hidratarte y el uso del barbijo nos ha causado lesiones en la piel. Son tantas horas de trabajo, con las protecciones colocadas, que se nos lesionan la nariz y las orejas. Una compañera tuvo que ser intervenida quirúrgicamente por eso", contó Colipe, la jefa del servicio de Enfermería en la guardia.

Guardia Hospital

Patricia convive con el dolor de sus pacientes desde hace 14 años. Pero en las últimas semanas, el aumento de casos de Covid-19 la puso al límite, igual que a su equipo de trabajo. Dijo que el espacio se hizo chico y están todos ocupados. "La guardia pasó a ser una extensión de la terapia, una extensión de la clínica médica. Yo podría decirte que estamos colapsados y no damos más, que nos falta espacio físico para atender la necesidad, que el recurso se hace poco en todos los servicios", confesó.

En promedio, atienden a 50 pacientes por día que llegan a la guardia con un dolor de muela o un traumatismo, por ejemplo; a lo que sumaron el ingreso de que unas 15 personas que presentan síntomas compatibles con el coranavirus. "Aumentó mucho el flujo de pacientes críticos. Ya no es la consulta diaria del paciente con fiebre o que tiene dificultades para respirar, entran críticos. Vienen con requerimiento de oxígeno y todo se hace poco", advirtió, con preocupación.

En diálogo con LMCipolletti, Patricia se lamentó que la mayoría de los pacientes con Covid-19 que llegan críticos a la guardia sean adultos de 60 a 80 años, quienes refieren haber estado en sus casas. "Se contagian por la circulación de los jóvenes con quienes conviven. Esto es una realidad y da mucha pena, porque se están cuidando, pero sus seres queridos no lo están haciendo. Vienen en la ambulancia, complicados. No tienen ni la fuerza de llegar solos", relató.

Con una curva de contagios por Covid-19 que sigue en aumento, imploró a la población que tome conciencia; y dio a conocer la lucha que están llevando a cabo porque "ya no sabemos qué hacer para concientizar a la gente".

"Es evidente que no hay conciencia social porque cada vez tenemos más pacientes críticos. Pareciera que no creen que existe una pandemia por Covid-19", agregó.

Guardia Hospital coronavirus

Si tan sólo la gente se guardara un poco, no se reuniera. Con disminuir la circulación, el escenario del Covid-19 en la ciudad podría mejorar un poco. Los cuidados, además, son sencillos y está demostrado que funcionan: lavarse las manos, limpiar las superficies, usar tapabocas, no compartir bebidas ni utensilios.

Tras 173 días de cuarentena por la pandemia de Covid-19, este grupo de enfermeros que da todo por cuidar a sus pacientes siente el agotamiento. "Entre nosotros no existe el certificado médico. Cero ausentismo en cinco meses de pandemia. Los compañeros están muy comprometidos y sabemos, además, que si uno falta sobrecarga al resto. Hay un equipo en primera línea con mucha garra. Estamos muy agotados física y mentalmente. Sentimos estrés, cansancio, que nuestro franco no nos alcanza para recuperarnos. Pero no bajamos los brazos y nos damos fuerza nosotros", expresó.

"Mi realidad hoy es el hospital, y la poca energía que tengo la conservo para estar acá". Patricia Colipe, jefa de Enfermería en la guardia del hospital.

Sumaron más enfermeros al plantel y ahora son cinco por turno para asistir a los pacientes que ingresan por guardia. Afortunadamente, todos gozan de buena salud y no tuvieron que lamentar ningún contagio de Covid-19 en el equipo de trabajo. "Pero sí hemos tenido compañeros de otros sectores que tuvimos que asistir y todavía transitan la enfermedad. Duele mucho atender a un colega", advirtió.

La familia, su cable a tierra

Encuentran consuelo y ánimo en los brazos de sus familiares, para quienes tampoco es fácil transitar este proceso con ellos tan expuestos a enfermarse de Covid-19. "La familia tiene miedo de perdernos. Esa es la realidad. Pero al mismo tiempo juegan un rol muy importante en la vida de nosotros, porque es la que nos alienta y nos da fuerza para seguir viniendo cada día. Es nuestra contención, es todo", reconoció.

"A veces también uno los cuida a ellos y no les dice todo lo que se vive en la guardia porque es feo y triste. Le comentás que estás agotado, que fue un día duro, pero nada más. No están preparados para escuchar lo que pasamos con los pacientes", agregó.

Guardia Hospital coronavirus

Cuándo se termina esta pandemia

Pese a toda la experiencia que tiene Patricia para enfrentar la pandemia, como todos, tiene sus propios miedos e interrogantes. Muchas veces se pregunta "cúando se va a terminar" porque siente que no dan más y necesitan recuperar un poquito la vida que tenían. "Deseamos de todo corazón que esto se termine ya, porque estamos agotados. Mientras tanto, hacemos todo lo que podemos. Nadie siente que se haya quedado con algo por hacer por los pacientes que atendemos", comentó.

También reconoció que está presente el miedo a enfermar o de enfrentar el dolor cuando ingresa por guardia una colega o un familiar. Incluso reparó en otra realidad: "Es muy triste para nosotros que pierdan a sus seres queridos y no se puedan despedir, no les puedan tomar la mano".

El Covid-19, además, ha venido a ponerlos a prueba. Colipe es consciente de que tiene un gran equipo de trabajo, del que se siente orgullosa. Pero no deja de pensar "hasta cuándo van a resistir, esa es la pregunta que yo me hago". Enfermeros, médicos, personal de maestranza que no para de limpiar las instalaciones por cada uno de los pacientes que ingresan o circulan en los pasillos. "Hoy estamos fuertes, mañana no sé", concluyó.

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