La Justicia la cuida, ella no quiere

Una víctima de violencia pidió volver con su ex, pero no la dejaron.

Una víctima de violencia de género que quería restablecer el vínculo con el golpeador no podrá hacerlo por decisión de la Justicia. La Cámara de Apelaciones de Viedma decidió mantener la restricción de acercamiento contra el violento, en un fallo inédito. Los jueces entendieron que la mujer “naturalizó” la violencia que ejercía el hombre hacia ella, que está embarazada, y hacia su hijo de 4 años.

Con el voto rector de la jueza Sandra Filipuzzi de Vázquez y adhesión de su par María Luján Ignazi, la Cámara ratificó lo decidido por la titular del Juzgado de Familia 5 de Viedma y rechazó el pedido de la mujer, quien solicitaba que se levante la prohibición de acercamiento. El Tribunal también confirmó la medida que ordenaba al hombre “continuar concurriendo al espacio terapéutico” que funciona en el Establecimiento Penal 1 de Viedma, donde se encuentra detenido por una causa penal grave ajena al caso familiar.

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Las juezas detectaron en la víctima lo que los especialistas llaman “síndrome de indefensión aprendido” y destacaron el concepto de “transversalidad de la violencia”, afirmando que la misma no sólo afecta a la mujer que la padece directamente sino a todo el grupo conviviente, “proyectando su influencia sobre todos los andariveles de la vida”.

En su apelación la mujer sostuvo que “ya se han reconciliado” y que la decisión de la jueza de primera instancia “la invade en su intimidad” por un “exceso tuitivo” del Poder Judicial, que “decide cuidarla y protegerla por sobre su propia voluntad”.

Sin embargo, después de analizar los informes de los especialistas del equipo técnico del juzgado de Familia y del Instituto de Asistencia a Presos y Liberados, las camaristas concluyeron que la mujer, como tantas víctimas de violencia de género, tiene “su capacidad de autodeterminación abolida o limitada” debido a “las propias características de la violencia contra las mujeres, que tiende a presentarse intercalando periodos de calma y afecto hasta situaciones que puedan poner en peligro la vida”.

Para sustentar su decisión, las juezas recordaron que la víctima en pocas semanas denunció, retiró la demanda y luego volvió a pedir ayuda de la Justicia. Luego, con el proceso avanzado, reclamó que se levantase la restricción.

Las juezas Filipuzzi e Ignazi aseguraron que temían “una escalada de violencia” y que la mujer corriese riesgo de vida en caso de permitir el retorno del agresor a su hogar.

Así se tomó la decisión

Abordaje múltiple

Las juezas que analizaron el caso escucharon las conclusiones de especialistas en violencia familiar y del Instituto de Asistencia a Presos.

Violencia en aumento

Se consideró que la violencia que ejercía el agresor iba en aumento, lo que configuraba un peligro creciente. Además, afectaba a todo el grupo familiar, no sólo a la mujer.

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