La defensa de Baldebenito no niega el crimen, pero quiere evitar la perpetua

El acusado de matar a Vinez busca una pena de entre 10 y 25 años de cárcel.

“Matías Baldebenito asesinó a Joaquín Vinez por la frustración que le provocó no haber podido concretar el robo”, así lo afirmó el fiscal a cargo de la causa, Martín Pezzetta, durante la audiencia de control de acusación que se realizó ayer a la mañana y en la que se estableció que no se discutirá la autoría del homicidio, sino su calificación legal. En los tribunales cipoleños también estuvieron presentes los dos testigos oculares del crimen: la mamá de Joaquín, Matilde Maiolo, y su hermano, Marcelo Rafael Vinez.

Por su parte, la defensa del acusado, a cargo de Sebastián Nolivo, adelantó que en el debate oral y público no se discutirá la autoría del homicidio, pero sí su calificación legal, ya que considera que la figura delictiva a aplicar en este caso es la de homicidio en ocasión de robo, con una pena que podría ir desde los 10 a los 25 años de prisión.

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La fiscalía, junto con el abogado querellante, Juan Manuel Coto, expusieron las pruebas recolectadas durante el período de investigación y destacaron que el objetivo es probar que el imputado cometió el crimen por “bronca y despecho”. Bajo esta premisa, remarcaron que la teoría de la acusación se centra en un homicidio criminis causae, que prevé una pena única de prisión perpetua.

El juez del juicio, Álvaro Meynet, informó que dictarán la apertura a juicio en los próximos días y que arrancará en un período de diez días a dos meses.

Respecto de los hechos ocurridos el 18 de noviembre del 2018, a las 4 de la madrugada, los acusadores mencionaron que Baldebenito (de 24 años) saltó un paredón de poco más de dos metros de altura e ingresó a la vivienda de la familia, ubicada sobre la calle Río Negro, en el barrio Luis Piedrabuena. Una vez en el interior comenzó a inspeccionar el lugar en busca de objetos de valor y fue sorprendido por Joaquín (19 años), quien se despertó por los ruidos. Ambos forcejearon y, minutos después, se sumó el hermano de la víctima, Marcelo Rafael (27). Entre los dos intentaron reducirlo, pero terminaron recibiendo una puñalada en la ingle cada uno.

En estas circunstancias, la madre de los chicos se despertó y, luego de ver lo que ocurría, se dirigió hasta la cocina para refugiarse y abrió la puerta de entrada. En ese momento, los hermanos Vinez recorrieron el pasillo mientras peleaban hasta que llegaron al comedor, área en la que terminaron enfrentados los cuatro por primera vez.

Si bien le pidieron a Baldebenito que se fuera, él optó por asestarle una segunda puñalada a Joaquín, pero esta vez en el tórax. Fue esa última herida la que le provocó la muerte, a las 4:55, cuando era asistido en el Hospital Pedro Moguillansky en un intento desesperado por salvarlo.

“Le frustró la resistencia que le opusieron los hermanos Vinez y esa fue la motivación que tuvo para cometer el crimen. La herida mortal fue, innecesaria”, dijo Martín Pezzetta, Fiscal del Ministerio Público cipoleño

Amenaza previa

De acuerdo a los testimonios de la mamá y del hermano de la víctima, antes de apuñalar a Joaquín en el tórax, Baldebenito le gritó: “Yo te dije que te iba a matar”, mientras sostenía su cuchillo en alto.

Además, desde la acusación hicieron hincapié en el hecho de que el asesino tuvo la posibilidad de irse de la casa antes de cometer el crimen y que, luego de la segunda puñalada, se fue e intentó volver a entrar a la casa, aunque no pudo porque el hermano había trabado la puerta con una silla. No obstante, unos segundos después la abrió y alcanzó a ver cómo Baldebenito tomó envión y saltó el paredón, así como también la dirección en la que se fue.

Por esta razón, la fiscalía aseguró que el delincuente debe ser juzgado por el delito de homicidio criminis causae y la expectativa es que sea condenado a prisión perpetua. “Le frustró la resistencia que le opusieron los hermanos Vinez y esa fue la motivación que tuvo para cometer el crimen. La herida mortal fue innecesaria”, sentenció Pezzetta en la audiencia de control de acusación.

Pruebas contundentes

En tanto, las pruebas presentadas en la audiencia fueron las dos huellas que dejó Baldebenito en el patio y en el paredón de la casa de la familia Vinez al ingresar y luego escapar del domicilio, el cuchillo que usó para asesinar a Joaquín y el cual portaba al momento de ser detenido y, por último, el pantalón y el buzo que tenía puestos la noche del crimen, en los cuales se encontró ADN de Joaquín, de acuerdo a los análisis realizados por el Laboratorio de Genética Forense que la Justicia rionegrina tiene en Bariloche.

Franco Suárez fue detenido, pero quedó desvinculado de la causa.

El sospechoso que se convirtió en un testigo clave

La misma noche, Baldebenito perpetró un segundo robo minutos después de haber asesinado a Joaquín y a tan solo 200 metros de la casa de la familia Vinez, la cual se convirtió desde ese momento en la escena del crimen. En este último hecho estuvo junto a Franco Nicolás Suárez, un joven de 23 años que había conocido esa misma noche, horas antes del homicidio, por un amigo en común.

Si bien en un principio hubo confusión y se creyó que Suárez había sido cómplice en ambos hechos delictivos, luego se confirmó que solo estuvo en el asalto y que, en el asesinato de Joaquín, Baldebenito actuó solo.

En su relato, comentó que durante la madrugada Baldebenito se fue de un domicilio en el que varios jóvenes se encontraban bebiendo y que, luego de algunas horas, regresó, se sacó el buzo, se limpió y lo invitó a salir a “comprar algo”. En esas circunstancias, el imputado perpetró el segundo robo y según una testigo que logró ver todo desde su casa, Suárez “no hizo nada” y hasta intentó que el joven desistiera de su accionar.

Al ser detenido, Suárez confesó que no conocía a Baldebenito y les indicó la casa en la que habían estado, cuántas personas había allí y qué era lo que podían esperar al ingresar. Este dato permitió que, el mismo día del crimen, los efectivos pudieran realizar el allanamiento en el que se encontró el buzo tipo canguro que usó el acusado cuando asesinó a Joaquín y en el cual se halló ADN de la víctima.

El arma homicida, un cuchillo tipo serrucho secuestrado al autor

El arma homicida, un cuchillo tipo serrucho secuestrado al autor

El cuchillo que usó Matías Baldebenito para asesinar a Joaquín Vinez es marca Tramontina, mide aproximadamente 25 centímetros y es tipo serrucho. Al momento de ser detenido la madrugada del 18 de noviembre, el acusado portaba el arma en su mano. Escapaba de un segundo intento de robo, a un vecino de la familia Vinez.

Con el arma blanca también apuñaló en la ingle al hermano de la víctima fatal y a otro hombre, que se encontraba a 200 metros, en un intento por robarle el auto. La forma, el filo y otras características del cuchillo secuestrado por la Policía coincidieron con las heridas que tenía Joaquín en la ingle y en el tórax, según un peritaje ordenado por la Justicia para confirmar que era el arma homicida. Hoy, el cuchillo es una de las pruebas que incriminan a Baldebenito, quien anticipó que en el juicio aceptará ser el autor del crimen.

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