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La cochera trucha, el sello de los monoblocks

Las ampliaciones ilegales se comen todos los espacios públicos en los consorcios de viviendas.

Las construcciones ilegales en diferentes barrios avanzan sobre los espacios comunes y convierten a esta situación en un grave conflicto entre vecinos. En su mayoría son garages, salones de usos comerciales, y los más arriesgados se animaron a levantar hasta departamentos. Los barrios más castigados por esta mala costumbre son los de monoblocks y edificios porque cuentan con sectores libres para estacionamiento y caminos peatonales.

Una casa En Capitán Gómez y Juan Bautista un vecino construyó un departamento en el estacionamiento.

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Las edificaciones suelen ser cada vez más y en algunos casos cubren la totalidad de las parcelas que estuvieron diseñadas en su momento para que todos los vecinos puedan estacionar sus vehículos. Esos sectores están contemplados como "espacios comunes", ya que le pertenecen a todo el barrio, y la organización y diseño de los mismos contempla que se modifiquen por la decisión del conjunto, y no de un particular. Sin embargo, algunos "vivos", que creen que pueden ocupar el terreno público y privatizarlo, han construido garajes, comercios y hasta viviendas. Otros ejemplos son las reformas en viviendas que utilizaron terrenos comunes para su expansión y también parcelas que fueron cercadas para instalar parrillas.

Es que estos planes de viviendas, que fueron auge en la década del 70, no tuvieron en cuenta la calidad de vida de sus habitantes, sino que solo especularon en construir la mayor cantidad de moradas en el menor espacio posible. Ahora las denuncias por el mal uso de los espacios llenan cajas enteras con expedientes en el Municipio y en la Justicia contravencional, aunque sin intervención para detener esta mala costumbre.

El área de Obras Privadas del municipio recibe las quejas y las delega al Juez de Faltas para que formule un acta por invasión del espacio común. En caso de que las construcciones ilegales obstruyan caminos o veredas públicas, también puede intervenir Obras Públicas.

Los propietarios se justifican
Los vecinos más castigados por estas obras clandestinas son los de los barrios 200 Viviendas, 400, 1200, las 39 Viviendas, Managua y Santo Domingo. Y las construcciones son cada vez más. Los propietarios fundamentan que los garajes los levantaron porque no pueden dejar los autos desprotegidos ante los actos de inseguridad que son constantes.

Otros aluden a que los planes de vivienda no contemplaron un lugar para guardarlos o parrillas para el típico asado del domingo. Todos son conscientes de que están constituyendo una obra clandestina por lo que lo hacen lo más precario posible a la espera de que algún día alguien los obligue a abandonar el lugar.

Difícil convivencia
Zona de conflictos entre vecinos

Bruno Bordignon es arquitecto y urbanista con varios años de estudio en la temática. Explicó que estás obras clandestina provocan un deterioro no solo de la arquitectura y el diseño, sino también en la convivencia entre los vecinos. "Históricamente los consorcios son los que han ordenado estos barrios, pero desaparecieron dejando desprotegidos a los vecinos", cuestionó. Al tratarse de propiedades horizontales los vecinos deben acatar un reglamento interno que no está dispuesto por el Municipio, sino por la ley de la propiedad inmueble. Explicó que existen sanciones contravencionales, pero que igualmente este tipo de obras sigue avanzando. "Esto es el resultado de un sistema que construyó viviendas mal diseñadas atentando contra la calidad de vida. Estar hacinados en monoblocks, sin mantenimiento, y que frente a mi ventana tenga al otro mirándome, solo generó conflicto social", destacó Bordignon. Agregó que no es casual que los índices de inseguridad y de delitos sean más altas en este tipo de complejos.

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