Juntó más de mil litros de leche para merenderos

Una vecina solidaria inició una campaña que superó sus expectativas.

Una joven cipoleña con un corazón enorme puso en marcha una campaña solidaria para recolectar 500 litros de leche para repartir en los merenderos de la ciudad. Sin embargo, la respuesta de los vecinos superó todas las expectativas y logró juntar más de mil. “Esto me emociona y me motiva a seguir adelante”, contó.

María Ayelén Pastor tiene 35 años, tres hijos y vive en el barrio Arévalo. Trabaja por la mañana y en las tardes se dedica a juntar donaciones para los sectores más humildes. “En el último Día del Niño me di cuenta de la necesidad de leche que hay en los merenderos de Cipolletti. Se me ocurrió iniciar una campaña específicamente para juntar leche y me puse el objetivo de alcanzar los 500 litros”, relató. La campaña se viralizó por las redes sociales y en sólo un mes ya había duplicado su objetivo, recaudando 1025 litros, lo que equivale a 4100 copas de leche.

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“Hay muchos merenderos que no reciben nada del Estado y sólo cuando tienen algo para cocinar pueden comer. Primero pensaba que juntar 500 litros era una locura, pero pronto superamos ese objetivo. Me sorprendió la cantidad de gente que se sumó. A quienes ayudaban les entregaba un número por cada litro para sortear regalitos para el Día de la Madre”, indicó.

4100 copas de leche logró juntar la vecina. Es el equivalente a 1025 litros de leche.

Mientras tanto, las cajas de leche líquida larga vida siguen llegando, convirtiendo su casa en un depósito solidario. “Ya hicimos entregas en los merenderos El Trébol del barrio Martín Fierro, Alameda, Santa Elena, a una escuelita de fútbol en la Antártida Argentina, Adonay en la 10 de Febrero, en la 4 de Agosto, y también algunos casos particulares. Hace unos días fuimos hasta Roca para entregarle leche a un bombero que estuvo muy grave por meningitis y necesita lácteos”, informó Ayelén.

Cuando llega con las cajas de leche, la emoción de la gente del merendero sale a relucir, sobre todo porque la motivación no viene de la mano de ninguna bandera política, sino de las ganas de ayudar a los niños. “Muchos se emocionan y otros se sorprenden. A veces llegamos con más de 100 litros y no entienden que somos sólo vecinos. Ellos la pelean día a día y suele ser muy triste. A veces tienen que avisar a los nenes que no concurran porque no tienen alimentos para cocinarles. Es mucha la necesidad que hay y la realidad es muy dura”, relató. Y ahora va por más: “Ya estamos pensando en la colecta de harina para fin de año y entregarla a las familias para que puedan cocinar su propio pan dulce y budín”.

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