Julián, un nene que siempre supo quién quería ser

Tiene 5 años y es el primer chico trans de la ciudad. Su mamá lo escuchó a tiempo.

Catalina Arca

arcac@lmneuquen.com.ar

“Mamá, yo soy Julián. A partir de ahora, toda la familia me va a decir así”. Con esa frase, el pequeño Julián, de cinco años, que nació con genitales femeninos, se plantó frente a su mamá y pidió que se le reconociera su identidad autopercibida.

Con pocas palabras y a una corta edad, el pequeño de Cipolletti pudo expresar lo que es, y Daniela Maidana, su madre, supo escuchar y acompañar su decisión. Ahora aguardan el nuevo documento luego de la rectificación del acta de nacimiento que realizaron en el Registro Civil de Neuquén. Esto pudo ser posible gracias a la ley de identidad de género.

“Mamá, ¿por qué soy nena? ¿Por qué vos me pusiste nombre de nena?”, fueron las preguntas disparadoras que le hizo durante un baño. En ese momento, Daniela no supo responder más que con el discurso relacionado con la genitalidad.

Los ataques de llanto y angustia del nene eran reiterados, y sus ganas por llegar del jardín, cambiarse de ropa y verse como el Hombre Araña eran cotidianas. “Quería cortarse el pelo. Se le hizo una roncha, lo llevé al médico y me dijo que era nervioso”, contó Daniela.

Daniela decidió empezar terapia, pero no fue por esa vía que logró una respuesta, sino gracias al libro de Gabriela Mansilla, mamá de Luana, la primera niña trans del país, que le acercó una amiga. “Me vi reflejada en un montón de experiencias e hice un clic”, confesó.

Julián ya tenía cuatro años y medio, le había cortado el pelo, y recordó la anécdota luego del paso por la peluquería. “Salimos a comer, Julián iba vestido con su conjunto de River y lo trataron de varón toda la cena. Él estaba feliz”, rememoró.

Ese año participó de la charla que Mansilla dio en Neuquén. Daniela lloró las tres horas de exposición porque “realmente sentís que se te cae un velo”.

“La vida es mucho más feliz cuando una le reconoce la identidad a su hijo”, confesó.

En el camino, conoció a los integrantes de Varones Trans de Río Negro y Neuquén, donde encontró un espacio de contención y acompañamiento. “A Julián le cambia la vida porque, además, está rodeado de pares y le hace muy bien”, indicó.

Daniela no se cansa de repetir lo feliz que es su hijo. En el jardín al que va, su decisión fue charlada en la salita junto con sus compañeritos y compañeritas, madres y padres. “A él le cambió la vida cuando sabe quién es”, afirmó.

Respecto de quiénes dicen que a los 5 años no podés saber quién sos, Daniela es contundente: “Sí lo podés saber. El problema lo tienen los demás si tienen 30 o 40 años y no saben quiénes son”.

En este sentido, explicó que los genitales no definen quién es una persona. “Hay varones con vagina y mujeres con pene. El cuerpo es una parte del ser, y hay tantas identidades como personas”, concluyó.

“La vida es mucho más feliz cuando una le reconoce la identidad a su hijo. A Julián le cambia la vida porque, además, está rodeado de pares y le hace muy bien”.Daniela. Mamá de Julián

La semana pasada se realizó en Neuquén el primer Foro Provincial Transdisciplinario sobre infancia trans, que contó con una participación multitudinaria.

Ser trans no es una decisión. Benjamín Genova

Referente de Varones Trans de Neuquén y Río Negro y vicepresidente de la Mesa por la Igualdad Neuquén

Ser trans no es una decisión que se toma o algo que se elige de un día para el otro; ¿o acaso alguien recuerda en qué momento eligió ser lo que siente que es?

Cuando un niño, niña o niñe nos cuenta cómo se siente, es realmente importante darse cuenta de que está confiando en nosotrxs, y tenemos que escuchar esas voces.

Quienes tuvimos una infancia trans invisibilizada sufrimos atrocidades. Por eso sabemos la importancia de que nuestras familias nos acompañen.

Históricamente las personas trans tuvimos que callarnos la boca y teníamos miedo de decir quiénes éramos y cómo nos sentíamos. Nadie hablaba de esto y nos pasaba que siempre terminábamos en la calle, sobreviviendo, sin nuestras familias y con un Estado ausente.

Desde nuestra niñez en adelante y sin saber por qué, nos afrontábamos a situaciones extremas de violencia, mientras que muchas otras personas directamente son asesinadas.

No queremos que les pase lo mismo a esas infancias que están contando quiénes son. Las familias tienen que escuchar y acompañar, ese es el primer lugar donde una persona debe recibir amor y contención.

Ninguna niña o niño es chico para elegir, porque no se elige, no existe un problema para las niñas y niños trans. El problema lo generamos los adultos cuando no acompañamos.

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