"Joaquín se fue a su habitación, cayó de rodillas y comenzó a sangrar"

Matilde Maiolo, mamá de Joaquín Vinez, fue la tercera persona en declarar en la primera jornada del juicio, que se llevó a cabo hoy a la mañana en los tribunales cipoleños. Allí, brindó detalles sobre la trágica madrugada del 18 de noviembre en la que su hijo murió tras recibir una puñalada en el tórax.

La primera jornada del juicio por el crimen de Joaquín Vinez se llevó a cabo hoy a partir de las 8.30 de la mañana en los tribunales cipoleños. El Tribunal fue presidido por los jueces Julio Sueldo, Marcelo Gómez y Laura González Vitael, mientras que en representación de la Fiscalía estuvo Martín Pezzetta y como abogado querellante, Juan Manuel Coto.

En el primer bloque de la audiencia, que duró alrededor de tres horas, declararon cuatro testigos: dos policías que, al momento del hecho eran responsables del Gabinete de Criminalística, la mamá de la víctima fatal, Matilde Maiolo, y el hermano, Marcelo Rafael Vinez.

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La tercera persona en atestiguar fue Matilde, quien relató paso a paso lo ocurrido durante la madrugada en la que falleció su hijo. “El hecho por el que estamos acá ocurrió el 18 de noviembre, es una fecha que uno no se olvida más. Allí, el señor que tengo en frente (Matías Baldebenito) entró a mi casa y mató a Joaquín”, sentenció, sin titubear.

Luego de dar detalles sobre el fatal desenlace, Matilde contó que vio a su hijo de 19 años dirigirse a su habitación, donde cayó de rodillas al suelo y comenzó a sangrar. “Lo llevé a mi pieza y le puse una toalla en la herida. Su hermano le pedía, por favor, que no se muriera”, concluyó la mujer, quien rompió en llanto, al igual que el resto de los familiares presentes.

El crimen

El trágico hecho ocurrió el domingo 18 de noviembre a las 4 de la madrugada cuando Baldebenito, de 24 años en ese entonces, saltó el paredón de 2 metros de una vivienda ubicada en la calle Río Negro, entre Bolivia y Brasil, y entró por la puerta principal sin ejercer violencia, ya que no estaba cerrada con llave. En la audiencia de control de acusación se mencionó que las luces aún estaban encendidas y que la familia se había acostado a dormir minutos antes de que el imputado ingresara.

Tras inspeccionar la cocina y el comedor, el delincuente llegó hasta el final del pasillo frente a las habitaciones y fue sorprendido por Joaquín, quien se despertó por los ruidos. Ambos forcejearon y, minutos después, se sumó el hermano de la víctima, de 27 años. Entre los dos intentaron reducirlo, pero terminaron recibiendo una puñalada en la ingle cada uno, un punto vital que podría haberle provocado la muerte a ambos pero que, en ese momento, no lo hizo.

En estas circunstancias, la madre de los chicos se despertó y, luego de ver lo que ocurría, se dirigió hasta la cocina para refugiarse y abrió la puerta de entrada. Para ese momento, Baldebenito y los hermanos Vinez recorrieron el pasillo mientras peleaban hasta que llegaron al comedor, área en la que terminaron enfrentados los cuatro por primera vez. Primero venía Joaquín y después su hermano, ambos heridos.

Entre todos le dijeron al acusado que se fuera, pero él levantó el cuchillo y le dijo a Joaquín que lo iba a matar. Según detalló la querella, Joaquín le hizo un gesto con la mano para que se retirara, pero antes de hacerlo le asestó una puñalada en el tórax, la cual le provocó la muerte una hora más tarde mientras era asistido en el Hospital Pedro Moguillansky.

“El hermano le quiso pegar con una silla, pero se fue. Segundos más tarde intentó volver a entrar, pero no pudo porque habían trabado la puerta con la misma silla. Cuando Baldebenito desistió, el hermano de Joaquín abrió la puerta y lo vio tomar envión con el paredón para saltar y la dirección en la que se fue”, remarcaron durante la audiencia que se realizó hoy a la mañana.

Momentos después, el asesino cometió otro robo a 200 metros de la vivienda acompañado de un joven que conoció la misma noche, Nicolás Suárez. En esta ocasión, le robó la billetera a un vecino y también le dio una puñalada. Afortunadamente, el hombre fue trasladado al hospital y pudo recuperarse.

En esta instancia, efectivos policiales de la Comisaría 24° vieron a los dos sospechosos y comenzaron a perseguirlos en conjunto con personal de la Unidad Cuarta. Baldebenito intentó refugiarse en los techos de las casas, arrojando ladrillos y todo lo que estuviera a su paso, pero finalmente fue detenido.

En la audiencia de formulación de cargos se constató que Suárez no estuvo presente ni fue parte del robo en el que Joaquín fue asesinado, por lo que quedó en libertad e involucrado únicamente en el robo. El principal sospechoso, por su parte, fue acusado por el delito de homicidio criminis causa y le dieron cuatro meses de prisión preventiva, la cual finalizó en marzo y fue extendida hasta el dictado del veredicto. La fiscalía aseguró que no hay forma de que Baldebenito quede en libertad durante el proceso judicial.

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