En el playón de la empresa improvisaron un lavadero al cual, con el pasar de los días, fueron mejorando. El trabajo lo realizan con una hidrolavadora, que les da la presión necesaria para que los autos queden impecables. Además, disponen de una carretilla elevadora sobre la que se paran para lavar vehículos de gran altura. Llevan más de ocho meses sin cobrar sus sueldos y continúan haciendo guardia en la empresa para evitar que la vacíen. Pero necesitan ir matando el hambre mientras tanto, a la espera de novedades respecto del nuevo comprador.

Desde que se desató la crisis en la fábrica, los obreros impulsaron diversas iniciativas con la ayuda de vecinos para poder juntar fondos. En ese marco, organizaron una venta de pollos caseros, otra de peras donadas por productores de la región y también agua de mesa. Todas estas actividades fueron un verdadero éxito, aunque para los ex empleados se trató sólo de un paliativo.

El lavado de autos lo habían iniciado el mes pasado, pero de manera más rústica. Ahora se organizaron mejor, gracias a la colaboración de otros cipoleños, y con la salida del sol en los últimos días tuvieron mucho trabajo.

Los interesados se pueden acercar a la empresa, ubicada a la vera de la Ruta 22, de 10 a 18. El lavado completo, de exterior e interior, tiene un valor de $300. Pero si se quiere lavar sólo la parte de afuera, cuesta $100. “Es un servicio de excelencia”, aseguran.

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