Insólita fuga en un control
Un taxista de Fernández Oro, a quien dos inspectoras de tránsito lo cruzaron con evidentes signos de ebriedad, dejó su auto tirado en cercanías del hospital y desapareció. El huidizo chofer tenía toda la documentación en regla, pero al ser interpelado por las agentes de Tránsito para hacer el test de alcoholemia, no tuvo mejor idea que dejar tirado su auto en la calle para zafar. “No me podés hacer esto”, le dijo a una de ellas. Se bajó del rodado, lo cerró y acotó: “Ahora vengo”.
Las inspectoras lo esperaron más de media hora y como el hombre no volvió más, le retuvieron su vehículo y lo multaron por haberse negado a realizar el control de alcoholemia. Toda la documentación que entregó quedó en manos del Juzgado de Faltas, al que el taxista deberá concurrir si quiere aclarar su situación y recuperar sus pertenencias.
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El insólito hecho ocurrió ayer, alrededor de las 10:30, en Dante Alighieri casi Ecuador. Allí dejó estacionado el auto Fiat Siena, color blanco, el taxista que luego huyó antes de la llegada de la Policía.
El coordinador municipal de Tránsito y Transporte, Daniel Solís, informó que lo esperaron unos 40 minutos y, como no volvió más y no podemos dejar el auto en ese lugar, procedimos a su secuestro”.
La infracción que labraron fue por la negativa a pasar la prueba del alcoholímetro, aunque el taxista ya previamente estuvo a punto de cometer otra falta, si no fuera porque se percató a tiempo de que las inspectoras municipales seguían sus movimientos y volvió sobre sus pasos.
El hombre había trasladado a un pasajero de Fernández Oro hasta Cipolletti y al volver quiso levantar otro pasaje en cercanías del hospital. Sin embargo, al ver que las inspectoras descubrieron su maniobra, luego hizo descender a la mujer que se había subido al taxi, ya que está prohibido tomar pasajeros en otras ciudades.
“El servicio está solo permitido para los taxis registrados en la localidad. Un taxi de Oro no puede levantar pasaje en Cipolletti, de la misma manera que uno local no puede hacerlo en otra cuidad. Está prohibido”, explicó Solís.
Por esta situación irregular, las inspectoras se acercaron y le pidieron la documentación del rodado. Y al entablar un diálogo con él, sintieron su aliento etílico y solicitaron el alcoholímetro, mientras esperaban, el chofer huyó.
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