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Fumar cuesta muy caro en Cipolletti

Los precios varían por barrios, pero promedian un 10% más que en otras ciudades. Esta semana hubo aumentos a cuenta de una suba no homologada.

El arraigado hábito de fumar generó momentos de incertidumbre durante los primeros días del año. El rumor de un nuevo y fuerte aumento comenzó a circular desde fines de diciembre y, como suele ser mejor prevenir que curar, los kiosqueros cipoleños aumentaron casi un 40% el precio general de los cigarrillos, por las dudas...

La tentativa lista de precios duró sólo cuatro días porque el aumento no se oficializó. Los comerciantes tuvieron que retrotraer de inmediato los precios al último acuerdo, de noviembre. Pese a esta corrección, en la ciudad fumar cuesta un 10% más que en otros lugares del país.

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Un atado de 20 de las primeras marcas se acercó, desde el 31 de diciembre al 4 de enero, a los $65, mientras que el martes volvió a la venta en los $53 o $55. Fueron días de una especie de zona liberada en la que los comerciantes quisieron tomar la delantera y en la que no hubo controles que evitaran que los precios se dispararan.

En su defensa, los kiosqueros reconocieron que las dos principales distribuidoras, alertadas por los rumores, hicieron acopio de mercadería. Las consecuencias se vieron cadena abajo y los comerciantes aprovecharon esta veta y remarcaron a discreción.

“Nos tenían en la duda y no nos largaban stock”, sostuvo una vendedora de la zona céntrica. Si bien prefirió resguardar los precios actuales que maneja su negocio, reconoció que fueron días de incertidumbre y decidió “congelar los precios”.

Hoy el costo de venta se acerca a la lista oficial. Al recorrer la ciudad es posible encontrar una variación de entre tres y cinco pesos de cuadra a cuadra.

“El fumador de años es fiel a su marca de siempre”, comentó Matías, mientras repasaba el número de atados que había vendido durante la mañana. Detrás del mostrador se observa que los clientes “están acostumbrados a que de tanto en tanto les metan la mano en el bolsillo”, explicó otro comerciante.

Los kiosqueros señalan que uno de los factores que sostiene a la industria en esta temporada es la juventud y las interminables noches de verano. Le toca al invierno buscar sus propias razones.

La gente se queja pero lo paga, algunos hacen un stock en sus casas cuando comienzan a correr los rumores de suba. Otros ensayan alguna que otra objeción cuando conocen las novedades, pero, resignados, abren la billetera y pagan el pucho del día.

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