Fiesta clandestina: quieren endurecer los controles y buscar a los organizadores 

El titular de la Cámara de Industria y Comercio, José Luis Bunter, aseguró que el Municipio tiene este tipo de eventos en la mira y que se trata de una actividad "difícil de controlar".

El escándalo de la fiesta electrónica clandestina organizada en una casa alquilada en el barrio Mercantiles generó preocupación en la comuna. El exceso de bebidas alcohólicas, la presencia de menores de edad y la sospecha sobre la posible venta de droga son algunos de los factores que dispararon la alarma entre los ediles municipales. Ahora, buscan endurecer los controles e intentar desalentar la realización de este tipo de actividades ilegales.

Es la tercera fiesta que se realiza en la misma vivienda ubicada en la calle El Salvador en un mes y los vecinos ya no lo aguantan más. En un principio creyeron que se trataba de una celebración de cumpleaños pero durante la madrugada del domingo se dieron cuenta que se trataba de algo mayor.

En el lugar debió intervenir el titular de la Cámara de Industria y Comercio, José Luis Bunter, quien aseguró que no sólo vendían entradas para poder ingresar a la casa sino que los jóvenes también contaban con una Renault Kangoo color blanca para guardar cerveza y, más preocupante aún, un sin fin de botellas de agua.

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"El espíritu del Municipio es desestimar este tipo de fiestas y que no se realicen más en la ciudad. Ahora están en la mira y van a buscar a los organizadores. Desde Comercio ya dejamos constancia de lo sucedido y la denuncia ya está hecha, por lo que la Policía también está al tanto. Creo que como los vecinos dejaron pasar las dos primeras fiestas se excedieron en esta última. No creemos que son incontrolables, sólo difíciles de controlar porque ahora seguro la hacen en otro lugar", sentenció Bunter en diálogo con LM Cipolletti.

Por su parte, el coordinador general de Comercio de la Municipalidad, Darío González, explicó en diálogo con LU19 La Voz del Comahue que la fiesta fue un after hour porque la gente comenzó a llegar después de las 6.30, después de la hora de cierre de los boliches. "Los vecinos decidieron llamar al 109 y hubo que intervenir, también vamos a investigar quién es el responsable de estas fiestas", remarcó.

La fiesta electrónica fue difundida a través de Facebook e Instagram como una "pool party" en las que sólo es posible conocer la dirección del lugar y el horario a través de un mensaje directo a los organizadores. Allí tapan las ventanas con cortinas gruesas para que no entre la luz del sol y cuentan con un DJ que pasa música hasta el mediodía. Este tipo de eventos reúne a chicos de todo el Alto Valle.

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