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Familia Cressatti, inmigrantes italianos que llegaron por razones políticas

De Italia a Argentina después de la guerra y desde Buenos Aires al Valle para que no los deportaran por sus ideas anarquistas. Ése fue el origen de esta familia de pioneros.

El relato de Eli Cressatti es emotivo. “Mi padre es hijo de inmigrantes italianos. Su padre, nació en Codroipo, norte de Italia, en 1898. Vino a Argentina en 1920, con 22 años, huyendo de la guerra del 1914, en la que participó durante cuatro años y en la que le mataron dos hermanos. Con las marcas en su cuerpo decidió venir a Argentina con intenciones de no volver nunca más a Italia, de hecho, cedió sus bienes a la familia que se quedó allí. Un hermano y una hermana emigraron con él. Su hermana a Canadá y su hermano a Argentina con él, ambos solteros”.

“Mi nonna, Filomena Focarazzo, nació en Rossano, sur de Italia, península de Calabria, en 1908. Vino a Argentina en 1922, con 15 años de edad y con varios hermanos".

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Se conocieron en Buenos Aires y a los 20 años se casaron.

Su primer hijo César Rodolfo Cressatti, papá de Eli, autora de los recuerdos, nació Buenos Aires, y de sus hermanos Roberto y Alicia.

De profesión era sastre; en Buenos Aires fundó una sastrería en la que le iba muy bien, ya que le confeccionaba trajes a algunos políticos de la época, por ejemplo a Pinedo. Su hermano se especializaba en construcción.

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"Mi nonno, su hermano y un grupo de amigos, con ideas anarquistas, se reunían en eventos sociales. Pero evidentemente el gobierno de la época los tenía fichados y los intimidaba, incluso mi nonno y su hermano, estuvieron unos meses presos. La negociación fue: o los deportamos, o se van a la Patagonia. Mi nonno decidió venirse a Neuquén, porque aquí ya estaban radicados algunos parientes de mi nonna, pero su hermano fue deportado a Italia, en el barco conoció a unos anarquistas que le facilitaron la estadía en Uruguay, donde formó su familia", cuenta Eli.

El arribo al Valle

“Mi nonno llegó a Neuquén, en 1936, con sus hijos pequeños, mi padre tenía 7 años. Se instalaron en una chacra, de los Vidal y continuó con su oficio de sastre, en una de las primeras sastrerías, la de don Falletti. Con el tiempo decidió comprarse una chacra, en la zona del balneario municipal y al lado de la chacra donde funcionaba la Planta Transmisora de LU5".

"Así es como comienzan a ser productores. Todos trabajaban en las labores culturales de la chacra. Mi padre, cursó la escuela primaria en Neuquén, y el secundario en Otto Krause, de Buenos Aires, ya que, en Neuquén, no había escuelas técnicas. Mientras duraron los estudios, vivió en casa de una tía. Luego se quedó a hacer el servicio militar e integró el cuerpo de Granaderos a Caballo, así es como conoció a Eva Duarte y a Perón", relató Eli.

César Cresstatti trabajó en Obras Sanitarias de la Nación, mientras fue soltero. Posteriormente le escribió una carta a Perón solicitándole la posibilidad de ingresar para la construcción del acueducto, en Neuquén, del barrio Santa Genoveva. Perón le concedió el cargo por sus estudios, y lo envió a Neuquén.

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"Antes de casarse dejó OSN, para dedicarse de lleno al campo. Entregaba verdura, de la producida en la chacra, e iba a realizar compras de víveres al almacén de ramos generales de Neuquén, "El Bahiense", de José Nicolás y Adelina Isabel Gurri, los abuelos maternos. Allí conoció a mi madre, Delia Nicolás, a quien en realidad había conocido en un baile del Club Pacífico", recordó su hija.

La familia materna: Nicolás

Delia Nicolás: es hija de Adelina Gurri , descendiente de vascos franceses, pero nacida en Bahía Blanca en 1908, y de José Nicolás venido de adolescente del norte de España y nacido en 1898. "En Bahía conoció a mi abuela y se casaron, tuvieron tres hijas. Mi abuelo trabajaba en el correo Argentino y lo trasladaron a Neuquén en 1934. Como el dinero no alcanzaba, mis abuelos decidieron abrir un almacén de ramos generales, en la esquina de San Luis y Alcorta, en frente estaba gendarmería y el viejo cine Belgrano. La propiedad, se la alquilaban a Salvadó, era casi un cuarto de manzana".

Allí se vendía todo suelto, aceite, harina, yerba, azúcar, cereales, legumbres, fiambres, especias, etc. También se vendían alpargatas, bombachas, verduras, algunas cosas de librería, algo de ropa, en fin...lo que se te ocurriera. Recuerdo que la mercadería se almacenaba en un sótano inmenso.

Mi madre estudió la primaria en la escuela 2 y la secundaria en la profesional de mujeres ubicada en la Diagonal Alvear. Trabajó como maestra de plástica, en distintas escuelas de Neuquén capital, y de Centenario. Se jubiló como docente en la escuela N° 82 de Avenida Olascoaga.

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“Mis padres se casaron el 19 de febrero de 1954 en Neuquén".

Somos cuatro hermanos, Daniel Ricardo Cressatti, trabajando con su hijo, actualmente, el campo, casado con María Elena Ortiz, dos hijos, Humberto y Rocío Daniela.

Elizabeth Vilma Cressatti, de profesión docente, casada con Miguel Ángel Lisanti, tuvieron cuatro hijos, Nicolás, Matías, Ricardo y Carolina.

Silvia Cecilia Cressatti, docente, casada con Raúl Bocci, tres hijos, Hugo, Gabriel y Silvina.

Patricia Delia Cressatti, docente, casada con Osvaldo Polo Friz, tres hijos, Victoria, Germán y Virginia.

Cuando se vendió la chacra compraron un campo, ubicado en la margen sur del río Limay, a la altura de la terminación del Balneario municipal, departamento El Cuy provincia de Río Negro.

Una vez asentados en esas sureñas tierra, “mi padre y su hermano, se dedicaron a la cría de ganado, producción hortícola y frutícola y explotación de un tambo. Todo con mucho sacrificio, porque aún en día llegar hasta el campo significaba, tener que cruzar en bote o por la balsa de Las Perlas, el río Limay. Si lo hacíamos a la altura del balneario era con bote a remo, chata con caballo esperando del otro lado para llegar hasta la casa, o bien balsa "La Gallega", balsa ubicada en el Paraje Las Perlas y unos 25, o 30 Km. en vehículo para llegar a la propiedad", rememoró una de las hijas de Cressatti.

En bote, se cruzaba la leche, previamente enfriada en pileta llenada a bomba manual, en tarros de 50 litros, para ser repartida con carro, tirado a caballo, por el lechero. Se entregaba en los domicilios, en dónde las Sras. esperaban con su lechera y el dinero. Se entregaba suelta y en los hogares se hervía. Entre los lecheros de la época estaban Cicarelli, Verdún, Cressatti.

Según el relato, Cressatti cruzó la línea de electricidad desde Neuquén, ya siendo CALF, la proveedora, porque en Rio Negro, nadie dio respuesta a su solicitud. Esta línea está a la altura del balneario municipal, final de la calle Linares.

Posteriormente en los años ’70 llegó a Neuquén la Planta pasteurizadora de leche “Vallelec”; esto significó que los obligaban a entregar la leche a la pasteurizadora, para ser pasteurizada y envasada en sachet. Posteriormente dejaron el tambo; y se fue diversificando la actividad agrícola ganadera; se plantaron frutales, verduras, forestación de álamos, cría de animales, etc. Daniel Cressatti continúa trabajando en el campo con sus hijos y nietos, con una cabaña de raza Angus Heresford, stud con caballos de carrera, un haras y cría de otros animales.

Es una lucha y un arduo trabajo por sostener una actividad que en este país no tiene mucho acompañamiento de políticas que incentiven la producción. Una amplia historia de vida de trabajo tesonero y fecundo, continuado por sus descendientes.

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