El clima en Cipolletti

icon
19° Temp
63% Hum
LMCipolletti Chile

El mochilero que cruzó de Chile arriesgando todo: espera DNI y sueña con ver a su hija

La historia de Leandro, un hippie que estuvo cuatro años en el vecino país y quiere llegar a Corrientes para reencontrarse con su nena que "sé que me está esperando". La aventura, los riesgos, su arte, la marihuana y su reciente "locura" fronteriza.

La plaza San Martín suele llenarse de personajes. Y entre ellos anda por estos días Leandro Sánchez -42 años-, un mochilero bonaerense que cruzó de Chile sin sus papeles, que le robaron en el vecino país. Mientras espera el DNI en nuestra ciudad para seguir viaje y reencontrarse en Corrientes con su pequeña hija tras mucho tiempo, cuenta su historia a LM Cipolletti.

“Me fui en 2019 y estuve 4 años viajando del otro lado de la Cordillera. Hace dos semanas emprendí el regreso sin la documentación que me robaron en un hostel medio pelo en el que paré una noche. Pude cruzar por un paso ilegal, de otra manera se hubiera complicado salir de ese país", revela su arriesgada y transgresora decisión el muchacho, dueño de un estilo de vida particular.

Te puede interesar...

Pura adrenalina y máxima tensión. "Fui por un sendero en el que me subieron en una camioneta hasta un Volcán en Icalma, de allí bajé y entré a Pehuenia por el Batea Mahuida. Es peligroso si no sabés el camino, me perdí un poco. Me la jugué. Por suerte había pocos animales feroces", celebra, más relajado, el oriundo de La Matanza.

Así llegó hace una semana a Cipolletti, ciudad que descubrió en esta experiencia, le cae "mejor que Neuquén" y donde realiza un trámite indispensable para continuar viaje con la impagable tranquilidad de tener todo en regla.

"No conocía Cipolletti, me parece súper buena onda, me gusta mucho dentro de lo que he recorrido... Me agradan los lugares pequeños. Neuquén es grande, está bueno, pero no le encontré la misma onda, es una mini Buenos Aires, la gente anda en 'otra'. Cipo es más ligth, la gente en la calle va y viene, te saludan, si uno pide algo te lo brindan, otra energía...", destaca las diferencias mientras El Esloveno, un conocido vendedor ambulante local con el que enseguida hizo buenas migas, le convida uno de sus dulces caseros.

Suele armar la carpa para descansar en la plaza misma, a un costado de Complejo Cultural o en cualquier rincón cipoleño que note medianamente seguro. En una excepción, "porque la plata no alcanza", en la noche del lunes se alojó en la Hostería Arrayanes, "ya que venía pasando mucho frío y necesitaba un buen desayuno".

Explica que obtener su nueva documentación ("el DNI me lo robaron el 2/1) se dilata más de lo normal "al no poder brindar ninguna dirección local, pero vi en una aplicación que lo mío está avanzado", dice aliviado.

"Mi hija me está esperando"

Camina mucho porque "hacer dedo te lleva todo el día, ya pocos paran", pero avisa que no piensa aflojar hasta "llegar al pueblo de Corrientes donde vive mi hija, de 10 años, a la que hace 5 que no veo".

Mochilero02.jpg

Sabe que tendrá que remarla en ese reencuentro... Es que, reconoce, "no tengo una buena relación con la mamá de la nena". "Ya había tenido varias parejas en mis recorridos previos. Con ella nos conocimos en un pueblo de Corrientes, de donde es. Fue una de las primeras veces que viajé y nos fuimos juntos, iba todo muy bien", cuenta sobre los inicios del romance.

"Lástima que luego se terminó el amor y no porque yo haya sido malo. El reclamo siempre fue el mismo: mi estilo de vida. El tema es que para mí viajar no fue una escapatoria, lo vi como un progreso, ir conociendo otros lugares, otras personas a donde puedo volver y tener la tranquilidad de que alguien me reciba. Trabajar. Más allá de ese desentendimiento amoroso mi objetivo es llegar a verla a mi hija, sé que me está esperando", asegura en la parte emotiva de la charla.

En cada viaje, conoce una isla

Tiene experiencia en las rutas y los campings sudamericanos con la mochila en el hombro. Se las rebusca con la artesanía y se define como un "mochilero más que un hippie". "Fui a Brasil varias veces, a Bolivia, a Paraguay, a Uruguay, casi toda Argentina. Defiendo mucho el arte general. Hago artesanías hace 15 años, de todo tipo: tejidos, cueros, madera, orfebrería, soldaduras en plata. En mi concepto el hippie es más informal en el trabajo, yo soy mochilero. Quizás tengo mucho de hippie en mi vida personal, pero mi trabajo no tiene nada de hippie. Hay trabajos míos por todo el mundo", saca chapa Leandro y posa para las fotos sobre la calle España.

image.png

Le fascina conocer bonitas islas en cada nueva aventura. "Como la Isla del Sol en el lago Titicaca, otra en Brasil, y ahora la Isla de Chiloé, algo maravilloso. Encima, en febrero no llueve nada en comparación con otras épocas allí, un lugar hermoso. Otra cultura, más relajada, refuerza los valores...", resalta quien también espera volver a ver a sus padres y hermanos, radicados en La Matanza.

Los prejuicios y la inseguridad

A veces lo miran de reojo, con desconfianza. Lejos de molestarse, lo asume como algo natural. "Eso siempre pasa, pero por suerte son pocos al lado de la contención y alegria que te da la aceptación de la gente. Son pocos los que te miran mal y te pelean", confiesa.

En ese sentido, comenta: "Sufrí hechos de violencia pero siempre me supe defender. Por ejemplo, estoy tirando una carpa en la calle y me arrojan una piedra. Lo tomo como una provocación, esa persona cobardemente tira una piedra antes de acercarse...".

En tiempos en los que se debate cada vez con mayor fuerza legalizar la marihuana, acepa que "hace más de 15 años que consumo, lo hago de manera recreativa".

"El uso de la medicina alternativa me sacó del alcohol, que es una droga legal y muy dañina. Ahí empecé a sufrir, dolores, ansiedad, pero salí adelante", redondea el aventurero.

Sobre su hoja de ruta, maneja dos opciones: "Irme de acá a Santa Rosa o a Rosario y de ahí a Goya, Corrientes". Leandro va, con su bohemia a cuestas y camino a un reencuentro soñado.

image.png

Leé más

Noticias relacionadas