El Canal de los Milicos, en su peor momento

Las empresas de la zona contaminan el canal que cruza la Ruta 22.

Los históricos e incesantes reclamos por la contaminación del Canal de los Milicos en Cipolletti continúan latentes y los vecinos del sector se niegan a bajar los brazos por su saneamiento. No sólo aseguran que el olor nauseabundo que emana es más fuerte que nunca, sino que, además, los comerciantes apostados a la vera de la Ruta Nacional 22 arrojan todo tipo de basura en calles aledañas sin hacer uso de los contenedores.

Por la contaminación, se inició una demanda judicial contra las empresas que arrojaban deshechos por haber causado daños y perjuicios a familias del barrio Labraña.

Ubicado en el sudoeste de la ciudad y nacido originalmente como un canal de riego denominado R1, consta de tres desembocaduras en el río Neuquén, en el río Negro y otra en el P2, parte íntegra del sistema de riego del Alto Valle. Sin embargo, y lejos de cumplir su función original, es usado como un canal de descarga pluvial por varias empresas valletanas. Por esta razón, se han realizado decenas de estudios sobre su negativo impacto medioambiental tanto en el agua como en la tierra y el aire.

En diálogo con este diario, un productor de la zona contó que “los comerciantes tiran residuos en cualquier lado, corren los contenedores y dejan la mugre en todos lados”. Y agregó que, además, “a veces la dejan en la calle 225 que accede a las chacras”, generando otro foco de contaminación.

“El agua a veces viene de color gris, rojo o violeta según lo que desechen. Los productores tienen certificados de buenas prácticas e hicieron los reclamos correspondientes, pero no cambió nada. Se instalaron carteles para que no tiren basura, pero no los respetan. Es algo que pasa hace años. En un restaurante, por ejemplo, el desagüe se rebalsa y sale a la calle”, sentenció.

Hace más de tres años las empresas demandadas por contaminar el canal argumentaron estar “aprovechando” su curso de agua para volcar efluentes porque “atraviesa el cordón en que están ubicadas sus industrias”.

Varias de las empresas, incluidas las que están a la vera de la Ruta 151, fueron condenadas y hubo compromisos de remediación ambiental que nunca se cumplieron.

Para los habitantes de los barrios ribereños y los productores que mantienen sus chacras en actividad son las principales víctimas de la contaminación del curso de agua. Denunciaron que la situación está en su peor momento, aún cuando la Justicia ya les dio la razón y esperan que, de una vez por todas, se termine la contaminación del Canal de los Milicos.

El agua a veces viene de color gris, rojo o violeta según lo que desechen. Los productores hicieron reclamos”. Denuncia de un chacarero

La UNCo investigará el curso de agua

La Justicia comprobó la contaminación del canal y ordenó relevar las empresas y distintos tramos del cauce para determinar quiénes son los responsables. Por su parte, desde la Universidad Nacional del Comahue se habían comprometido en marzo a intervenir en la contaminación del Canal de los Milicos que hoy afecta a más de 600 familias del barrio Labraña. Para llevar a cabo este trabajo, convocaron a instituciones para conformar un consorcio encargado de buscar una solución definitiva. La inquietud la acercaron el doctor Federico Horne, director del Instituto de Tierras, Agua y Medio Ambiente, la docente, investigadora y tecnóloga de la UNCo, Ana Pechén, y el representante de una ONG, Pablo Lummermam. “El canal está muy estudiado y sabemos los problemas que tiene porque hay aportes urbanos e industriales que lo contaminan”, aseguraron los impulsores del relevamiento.

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