Dos integrantes de la megabanda insisten en la excarcelación

Más allá de que cumplen penas de 20 años de cárcel, Aníbal Meneses y Pablo Muñoz se aferran a algún beneficio mientras presentan otros recursos.

Con la ilusión de pasar las fiestas en familia, dos integrantes de la megabanda de boqueteros cipoleños decidieron impulsar reclamos para ser excarcelados. Se trata de Aníbal Oscar Meneses y Pablo Alberto Muñoz, quienes cumplen penas abultadas de prisión. Hasta ahora, solo consiguieron una rebaja del monto de los castigos tras la impugnación que se llevó a cabo ante el tribunal provincial.

De acuerdo con fuentes judiciales, ayer se desarrolló la audiencia ante un tribunal presidido por la jueza Alejandra Berenguer. Asistidos por abogados particulares de General Roca, los condenados reclamaron su excarcelación o la posibilidad de que se adopte alguna medida alternativa como la prisión domiciliaria.

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La solicitud de los presos quedó bajo análisis de los jueces cipoleños y el lunes se conocerá la respuesta. A priori, es muy difícil que reciban el beneficio porque ambos tuvieron la posibilidad de dejar la cárcel y ser monitoreados a través de tobilleras electrónicas. Sin embargo, en julio protagonizaron una serie de incidentes y desde el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti exigieron su inmediata detención junto a José “Chiqui” Forno. De acuerdo con el monitoreo que realiza la Uadme, se comprobó que habían violado las disposiciones impuestas en las reglas de conducta.

Frente a los antecedentes y el reciente fallo de Impugnación, son casi nulas las probabilidades de una respuesta favorable.

La mayoría debe cumplir la preventiva

Gran parte de los integrantes de la megabanda se encuentra tras las rejas. En un primer momento del proceso, la Justicia local accedió a otorgarles beneficios a José Forno y s Sandro Gerez Derves porque permanecieron presos por más de dos años. La presentación de varios recursos sucesivos determinó que se les coloquen dispositivos electrónicos para monitorearlos en sus domicilios particulares.

Pero Gerez fue uno de los primeros que violó los controles y se fugó. En el caso de Forno, se estableció que se contactó con otros condenados. De inmediato, se resolvió quitarles el beneficio de la prisión domiciliaria.

A los condenados les queda recurrir a la Corte Suprema.

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