Crecen los casos de diarrea tras el temporal

Los pibes de las tomas son los más afectados. Piden ayuda al Municipio.

A una semana de la tormenta que azotó la región, la mayoría de los alumnos pudo reincorporarse a clase, pero los focos infecciosos ya hacen mella en la salud de algunos chicos provenientes de los barrios más castigados, y eso preocupa mucho.

Personal de Salud avizoraba esta situación en los días posteriores a la inundación, y la escuela, como caja de resonancia de todo lo que pasa en una comunidad, comenzó a detectarlo en sus aulas con el reinicio de las actividades.

Los que no pueden asistir aún a la escuela es porque ni siquiera han vuelto a su casa, otros tienen mucha agua aún en sus patios o no terminan de limpiar y reponerse de las pérdidas: del par de zapatillas que les falta o la ropa limpia y en condiciones para asistir a la escuela. Y están los que padecen algún cuadro infeccioso.

En diálogo con LM Cipolletti, la directora de la Escuela 366, Roxana Díaz, contó que entre el jueves y el viernes de la semana pasada se retiraron tres alumnos con diarrea. “Hoy -por ayer- se acaba de retirar otro chico con fiebre y uno más con colitis”, añadió.

También intentaban establecer si algunos de sus alumnos ausentes tenían hepatitis, como existió el rumor en los asentamientos que rodean a la escuela. Pero hasta ayer no habían acercado un certificado médico ni pudieron ubicar a la madre. “No tenemos la certeza, los chicos recién hoy se están incorporando con jornada completa”, asintió la docente.

La salud de sus alumnos y las condiciones en las que viven preocupan mucho a la comunidad educativa, tanto que a falta de información, la escuela extremó los cuidados: lavado de manos permanente, aseo de los bancos con agua y lavandina, lavado de pisos todos los días y charlas en las aulas.

“Salud iba a acercar folletería, pero no llega nada todavía y eso nos preocupa mucho. Es fundamental que la familia sepa cómo hacer la limpieza”, comentó.

También notó que muchos chicos no están bien de ánimo, ya que han sufrido pérdidas y algunos todavía no pueden volver a sus casas. “Es muy duro, hay que volver a construir y remontar; y es importante acompañarlos desde lo pedagógico”, acotó Díaz.

La Escuela 366 recibe chicos del Barrio Obrero, La Alameda, tomas 2 y 10 de Febrero, las 150 Viviendas y el Anai Mapu. La otra primaria que abrió sus puertas a los inundados fue la 294 y aunque allí todavía no se detectaron casos de gastroenteritis, su directora suplente, Zunilda Roa, advirtió que el estado de necesidad que hay tras el temporal es muy grande. “Es un ir y venir de familias constante que piden calzado y alimentos”, contó.

Por eso, le solicitaron al secretario municipal de Desarrollo Humano, Horacio Pierucci, una reunión para ver si con su aval pueden accionar más rápido en la asistencia. “Esto va a continuar, la necesidad es permanente”, concluyó.

Ambos establecimientos retomaron las clases el jueves pasado con muy pocos chicos, pero ayer la concurrencia mejoró bastante. En la 366 fueron alrededor de 270, sobre una matrícula de 303, y en la 294, casi todos (cerca de 250 alumnos del turno mañana).

La mayoría de las escuelas retomó sus actividades con normalidad, pero hay muchos chicos con problemas en sus casas y con gastroenteritis.

Siguen negando la emergencia sanitaria

Según informó el director del hospital, Carlos Lasry, a LM Cipolletti, durante el fin de semana asistieron a cuatro niños provenientes de los barrios inundados, tres de los cuales tenían diarrea y el restante, dermatitis. Indicó, además, que brindaron atención a cuatro adultos con gastroenteritis y concluyó: “Estamos dentro de lo esperado para esta época”. Según el Ministerio de Salud, la ciudad está lejos de una situación de emergencia sanitaria, más allá de que el Concejo Deliberante lo haya mencionado en una declaración genérica que incluyó otros aspectos como el desastre hídrico, asistencial y vial, en todo el ejido de Cipolletti por el término de 45 días. “Para el Estado provincial no hay emergencia y es una vergüenza. Que no vea la realidad y no se ocupe es gravísimo. Como estamos es terrible”, sostuvo la dirigente barrial Lila Calderón.

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