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Angélica Romani y Gastón Rodríguez, leyendas de Cipo para 100-pre: pasado y presente de dos glorias albinegras

De la pile de calle Mengelle a embajadores del club por el mundo. Sus trayectorias, anécdotas imperdibles, la actualidad y el mensaje a la entidad con motivo del centenario.

El popular Pancho Romani era empleado de Cipolletti, del área de mantenimiento de pileta y cancha de fútbol cuando tuvo la brillante idea de que su hija aprendiera a nadar en el club.

El doctor Adalberto Rodríguez, por su parte, jugaba al básquet en el Albinegro y su pequeño lo acompañaba asiduamente a los entrenamientos, aunque quedaba más deslumbrado por los clavados y brazadas de las figuras del momento en la pile que con los triples o las volcadas de los lungos en el aro.

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Quizá ninguno de los dos imaginó que sus descendientes serían los futuros grandes campeones de la institución, de la ciudad, del país y del continente. Angélica y Gastón, los verdaderos protagonistas de esta historia, fueron los artífices de sus magníficas carreras pero una porción de mérito cabe darle a aquellos hombres que los llevaron de chicos a la tradicional entidad que hoy celebra su ¡100 aniversario!

Ella se codeó antes con la gloria y fue una fuente de inspiración, gran referente y hasta profe de él. Son dos leyendas del deporte albinegro y LM Cipolletti contactó a ambos con motivo del centenario del querido club.

La historia de Angélica y una anécdota emotiva: Qué vendieron sus padres para ayudarla

Radicada en Viedma -es la directora de Educación Física, Artística, Deportes, Cultura y Clubes Escolares del Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro-, repasa su exitosa trayectoria, celebra el presente de Cipo y comparte anécdotas emotivas, que reflejan de dónde proviene, humildad y esfuerzos.

Como cuando “mi viejos vendieron la alianza de matrimonio para que yo pudiera viajar, es algo que atesoro. Muy agradecidos a ellos -Nélida y Pancho-“, revela quien se crió en el barrio Almirante Brown mientras pispea la carpeta con los recortes periodísticos de sus hazañas e imborrables recuerdos.

“A los 6 años empecé a nadar, me gustaba mucho el agua. Mi papá me estimulaba. Recuerdo que la pileta globa se inflaba, se cortaba la luz y se caía -risas-. Pasé de los 6 a los 18 años allí, una etapa inolvidable y hermosa”, cuenta con nostalgia una leyenda del deporte zonal.

De Cipo a lo más alto del continente. Una verdadera leyenda.

De Cipo a lo más alto del continente. Una verdadera leyenda.

Logró numerosos hitos, rompió récords nacionales e internacionales y llevó a lo más alto el nombre del club Cipolletti, con el que mantiene un vínculo afectivo “de por vida”. Ni la distancia impide ese sentimiento eterno.

El destino la llevó por diferentes ciudades, aunque siempre permaneció ligada al deporte. “Estudié Educación Física en Viedma, me casé y viví 15 años en Villa Regina, trabajando en la pileta del Círculo Italiano. Ahora, en la capital provincial, me desempeño en el Instituto de Formación y en el Ministerio de Educación. Soy entrenadora de Natación y a la vez docente catedra de la disciplina en el Instituto de Educación Física de Viedma”, resume su presente.

Mamá de dos varones -uno está estudiando técnico en grabación y sonido y el otro es profe de Educación física y estudia abogacía-, celebra las buenas noticias que a lo lejos recibe de su querido Cipo, tanto a nivel deportivo como institucional.

Celebra el gran momento del Capataz de la Patagonia

“Estuve siguiendo las novedades, me enteré que van a cubrir la segunda pileta del club, es muy bueno todo eso. Y también me alegra lo del fútbol, que están en las instancias finales del torneo -Federal A-Recuerdo cuando yo nadaba, el equipo jugaba en el Nacional B”, evoca la heroína, quien por ejemplo ostentó el récord argentino absoluto en 200 metros espaldas.

No le gusta hablar en primera persona pero no le queda otra al repasar su excelente palmarés. “Fui campeona nacional y récord nacional varios años, la primera vez en infantiles en el ‘85. ¿Lo más hermoso? Haber integrado la selección argentina en menores, cadetes, juveniles y mayores. Competir en torneos sudamericanos, en copas latinos, en el ‘89 fui campeona sudamericana con récord incluido en Rosario. Recuerdo con cariño los torneos patagónicos, que viajábamos en equipo y era una verdadera fiesta”, menciona aquellos años dorados.

El sentido mensaje final para Cipo en su Centenario: “Agradecer por la oportunidad que me dieron a mí, a muchos de los deportistas del club, de la ciudad… Desearle los mejores éxitos y que siempre sea un club de puertas abiertas a la comunidad. El deporte amplía horizontes y posibilidades, también como persona. Me permitió conocer muchos lugares, mucha gente buena. Me dio la posibilidad de estudiar, fue clave para mi proyecto de vida”.

La historia de Gastón, el campeón que aún conserva "los zapatos de Ginóbili"...

Gastón Rodríguez es otro emblema del deporte albinegro y puntualmente de la natación. Dueño de una carrera formidable, en 2004 puso a Cipo en la consideración mundial al representar, de alguna manera, a la institución y al país en los memorables Juegos Olímpicos de Atenas.

No solo eso, sino que hasta se dio el lujo de ganar la primera serie de 200 metros mariposa, entremezclándose en la competencia con el mítico Michael Phelps.

De la máxima cita del deporte desempolva, durante la charla con este medio, asombrosas e imperdibles anécdotas. “Antes de desfilar con la delegación argentina nos dieron la ropa. Resulta que los zapatos eran chicos… Como estábamos en la casita con los de básquet, que ganaron el oro luego, y ellos desfilaban en zapatillas porque era imposible que les acertaran sus talles gigantes, les fuimos a pedir los zapatos a la famosa Generación Dorada. ¡Y Manu Ginóbili me los prestó a mí! Lo tengo en casa de tesoro a ese par sangrado...”, sorprende con el recuerdo el galardonado deportista que, como se dijo en el inicio, se había criado viendo encestar a su padre en el estadio de Cipo.

“Después el Flaco Juan Ignacio Chela -tenista- me prestaba la compu para mandar mails a la familia. Como fana de Boca que soy comí con Carlitos Tevez, Nico Burdisso, Lucho Figueroa, Kily González, con Bielsa. Una experiencia increíble”, destaca quien con 42 años en la actualidad despunta el vicio en el circuito Master Norpatagónico.

Y pensar que él también estuvo cerca de ser futbolista. “En un momento practicaba varias disciplinas al mismo tiempo. Jugaba al fútbol en Cipo, estaba con Mingo Colantuono en el equipo de la Liga Municipal. Cuando me pasaron a Liga Confluencia, quedé quinto en el Nacional de Natación y dije, ‘uy, tengo que elegir’. Y por suerte no le erré”, reflexiona sobre su atinada elección.

Batió récords y se destacó en los principales torneos del país, del continente y del planeta. Estudió en Córdoba, vivió un tiempo en España -tuvo un paso por el equipo de natación del Elche-, volvió a la capital mediterránea y luego a su querida ciudad. Sí, porque si bien nació en Alta Gracia “al poco tiempo vinimos por el trabajo de mi padre” y la familia se estableció definitivamente aquí.

Gastón se cansó de levantar trofeos.

Gastón se cansó de levantar trofeos.

Sobre su actividad laboral actual, indica: “Tengo una gráfica hace 16 años y soy el dueño el crematorio Confluencia Fénix, justo recién le estaba entregando una urna a un familiar. Con mi hermano lo abrimos en 2016”.

Su padre lo marcó y a él también le hizo un click el ser padre. “Me retiré a los 29, cuando nació mi hija. Es que en Natación si andás muy bien a lo sumo pagas las cuentas, dependés de becas, del apoyo del estado. Soy monitor -una suerte de entrenador- de natación, pero hay que trabajar de otra cosa”, acepta con resignación. Mal no le va.

Gastón tuvo como maestros en Cipo justamente a Angélica Romani (“todo el mundo hablaba de ella, la campeona argentina” y a Pablo Garritano. Y hace unos años se alió con un ícono de la natación argentina como José Meolans y Eduardo Otero en una Asociación Civil que preside, repleta de proyectos.

Gastón junto a su gran amigo José Meolans.

Gastón junto a su gran amigo José Meolans.

La ilusión del ascenso albinegro

El centenario lo encuentra ilusionado como un hincha más con la posibilidad del ascenso: “Cipo es como mi casa, mi segundo hogar. Entro al club y es como entrar al living de mi hogar, desde los 5 años pasaba 12 horas ahí adentro… Soy amigo de ídolos como el Chala Parra, Germán Alecha, Bruno Weisser. Ojalá se de este año el ascenso. Muy contento con esta nueva dirigencia, que está, que escucha a los socios, que van y resuelven y quieren lo mejor para el club. Un espectáculo la pileta, los vestuarios… Todo el tiempo que tuvimos que esperar, no había calderas, mantenimiento y mirá hora lo que es ahora. Compraron predio nuevo, un lujo. Soy socio vitalicio desde 2004, voy todos los días al club y se ven mejoras, me pone feliz. Siempre que Cipo me necesite, allí estaremos”, culmina.

Gastón Rodríguez y Angélica Romani, bañados de gloria albinegra. Héroes para 100-pre.

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