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Chapuzones que complican a los chacareros cipoleños

El uso de canales como balnearios afecta a los productores.

El uso de los canales de riego como balnearios es una de las prácticas más antiguas en Cipolletti y el Alto Valle. No son espacios habilitados, pero son los que están más a mano frente a un balneario al que temporada tras temporada se le niega la habilitación y un río Negro que sufre con los crecientes índices de contaminación. En días como el de ayer, desbordan de gente, y por eso también se desborda el agua.

Basura, obstrucciones o compuertas rotas son el resultado del uso recreativo de las acequias, por lo que el Consorcio de Riego, una vez más se levantó en contra de los bañistas.

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La situación llegó a su pico máximo de tensión, cuando algunos vecinos alertaron a la Municipalidad por el desborde de los canales en, al menos, tres sectores. Según se pudo constar, la acumulación de basura y la obstrucción de la corriente con elementos como puertas, e incluso heladeras, provocó el estancamiento de agua.

Este tipo de acciones no constituyen ninguna novedad, se reiteran verano a verano, por lo que el diálogo entre la Dirección de Protección Civil y el Consorcio de Riego es fluido. La comuna envió inmediatamente a un móvil para dispersar a la gente del lugar y desobturar el canal.

Según el testimonio de ambas entidades no es fácil acercarse al lugar y pedir a los bañistas que suspendan sus actividades. Con cierta frecuencia, son recibidos con pedradas e insultos y en más de una ocasión tuvo que intervenir la Policía. Frente a esto, y por su seguridad, los tomeros del Consorcio eligen trabajar cerca de la medianoche, cuando los canales quedan en soledad. En algunos casos, las espera agrava el desborde.

“Los chacareros están cansados porque no pueden regar durante el día”, explicó el titular del Consorcio, Eduardo Artero. Además, señaló que estas obstrucciones se traducen en un importante perjuicio para la producción.

Basta un recorrido por las rutas 151 y 65, o la Circunvalación para notar que son los lugares de mayor concurrencia y donde se produce este tipo de problemas.

Para Artero, el problema no es que las personas elijan ese lugar para bañarse, sino los destrozos que causa una buena parte de ellas. “Rompen el borde para tirarse barro y dejan pilas de basura tanto dentro como fuera del agua”, explicó el productor.

El Consorcio de Riego se quejó por los destrozos y las obstrucciones que provocan los bañistas. Falta agua para los frutales y se malgasta dinero.

Prohibidos y sin protección

El director de Protección Civil, Felipe Vallejos, recordó que “ninguno de los tramos del canal principal ni sus derivaciones están en condiciones de ser usados como balneario”. No obstante, reconoce que es una práctica arraigada muy difícil de controlar. Y advirtió que al no ser balnearios no hay nadie que pueda prevenir accidentes ni atenderlos una vez producidos, lo que transforma a la costumbre en un riesgo voluntario.

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