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Cerró Café San Martín y creen que se van a dar otras bajas

Sus dueños pidieron la baja el 31 de mayo y ya vaciaron el local ubicado en calle San Martín y Miguel Muñoz.

"Lamentablemente, nos ha sucedido lo mismo que a otros locales gastronómicos. Era muy difícil sostenerse sólo con delivery y tuvimos que cerrar. Hace rato que estamos indefensos y nadie se pone en nuestros zapatos", expresó Juan Chiacchiarini, el dueño del café que cerró sus puertas en San Martín y Miguel Muñoz. Allí, donde hace tres años, él y su hermano montaron de cero y con mucho esfuerzo un local gastronómico que transformó la fachada y el interior de lo que era una casa de zapatos.

Café San Martín es la nueva víctima que se cobra la pandemia de coronavirus. Otra luz que se apaga en el centro cipoleño, otra propuesta gastronómica que firmó ya su sentencia de muerte el pasado 31 de mayo, cuando pidió la baja.

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El local estaba habilitado para funcionar como restaurante. Su fuerte eran las pizzas y desde hace un tiempo apostaba a la movida cultural que promueve la música electrónica. Un movimiento que está a la vanguardia de la música en el mundo y que en Cipolletti tenía su lugar fijo en Café San Martín, con la presentación de distintos DJs.

"Me siento solo y abandonado; y el Estado, como un buitre, quiere comer lo que queda del cuerpo. Te pega en el suelo, ya liquidado, y no te perdona una", sostuvo el comerciante, en diálogo con LMCipolletti.

Acorralado por las deudas, pidió en su momento una ayuda económica. Sin embargo, aseveró que nunca calificó para acceder a un crédito. Se lamentó también que el Estado mida con la misma vara a una pyme que necesita generar ingresos para subsistir y a una mega empresa con espalda económica.

Tanto es así que entre sus contactos tiene amigos que pudieron acceder al beneficio que otorgó Anses para cubrir medio sueldo de los empleados. "En cambio yo, que soy un pobre lagartija, no recibí ni diez centavos. Qué ganas me pueden dar a mí de ponerme una escarapela el 20 de Junio, cuando el Estado me trata de esta manera", dijo.

El café permaneció cerrado más de 90 días, y con el delivery no pudo hacer una diferencia para cubrir los gastos mínimos. De hecho, entre otros compromisos, no pudo pagar el alquiler del local; y cuando llegó la hora de renovar el contrato, tuvieron que dar vuelta la página y comenzar a retirar todo el mobiliario.

Hoy está confinado en su casa, pensando qué hacer en los próximos días y con la idea de no abandonar del todo el rubro, pero con otro modelo de negocio que no tenga empleados y se pueda aplicar después que pase la pandemia.

Sumado al estrés que provoca una mudanza, más la preocupación de las deudas, el comerciante advirtió que el sindicato que nuclea a los empleados gastronómicos lo persigue para que pague la cuota. "Los puestos de trabajo no le interesan", acotó.

Otros comerciantes del rubro también advierten con preocupación el estado de situación, ya que no hay mayores estímulos para sostenerse y el delivery no compensa ni ahí la falta de ingresos que tienen por no poder abrir. "Todos estamos desesperados", expresaron.

En tanto, el dueño de Plaza Bar, Gabriel Duarte, advirtió: "Hay otros bares que están definiendo si siguen o no, y por lo que estuvimos hablando, creo que no". Es decir, no se descartan otras bajas en Cipolletti, por la crisis que desató la pandemia.

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