Ante la crisis, en el Mapu apuestan por la creatividad en la comida

Sol Patagonia brindó un taller de cocina con módulos alimentarios.

“No es fácil comprar un kilo de carne. ¿Sabe cuánto sale un kilo de bife en el barrio? No se puede. ¿Con qué se puede reemplazar la carne?”. Bajo una gorra con visera estampada y meciendo un chiquitín que la observaba con atención, Miriam hizo la consulta y el salón se llenó de silencio. La respuesta de la profesional fue con la diplomacia de quien entiende una situación difícil: “La carne nutricionalmente es difícil de sustituir. A veces se puede hacer con un mix de arroz, lentejas y huevo. Sabemos que por una cuestión de costo y crisis, todo se hace difícil”.

En el barrio Anai Mapu sobran las carencias y la contención no alcanza. La crisis económica que sacude al país pegó fuerte en ese sector cipoleño, y a falta de pan y trabajo, a veces hay que apelar a la creatividad. Fue lo que hicieron Miriam y muchas de sus vecinas el lunes por la mañana, cuando se acercaron hasta el Centro Comunitario de la barriada para ser parte del taller “Optimización del módulo alimentario”, una iniciativa que motorizó la Fundación Patagonia, que impulsa diversas actividades solidarias en el lugar, en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia local.

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La charla de las tres nutricionistas tuvo por momentos un halo de revelación en la modesta sala del Anai Mapu. Es que las necesidades son muchas y generalmente no alcanza el bolsón de comida (módulo alimentario) que reciben en decenas de viviendas del lugar a modo de ayuda desde el Estado. “El taller busca que las familias que reciben el módulo alimentario municipal puedan alimentarse de forma sana y buscando ser creativos, dado que los alimentos que se entregan, en general, varían poco”, explicó Romina Rodríguez, una de las profesionales de Sol Patagonia. Y siguió: “Les contamos cómo debería ser una alimentación saludable y la forma de utilizar esos alimentos secos para comer lo más variado que se pueda”, agregó.

“Estoy algo depresiva y no me dan ganas de cocinar. Hace ya varios días que sólo como un poco de avena con leche. ¿Eso me puede hacer mal?”, consultó una de las más jóvenes desde el fondo del salón. Las nutricionistas le devolvieron una enorme sonrisa y varios consejos saludables, como tomar como mínimo ocho vasos de agua diarios -porque “cuando hay sed es que comenzó la deshidatración. No hay que esperar a tener sed”-, comer una porción de carne como mínimo tres veces a la semana, elegir el pescado como una opción “muy sana” e intentar ingerir cinco frutas y verduras diferentes a diario.

La fundación

La actividad fue organizada por la ONG Sol Patagonia, que realiza proyectos educativos y solidarios en el barrio de la zona norte para mejorar la calidad de vida de los vecinos. “Sabiendo que el Anai Mapu es uno de los barrios más poblados y con mayor necesidad de Cipolletti, la idea de Sol Patagonia es promover la salud y mejorar la calidad de vida de los niños del barrio, siempre operando desde las instituciones educativas y tomando la escuela como escenario de transformación social. Para quienes formamos parte de la fundación es vital generar hábitos saludables inculcándolos desde la niñez. Por eso trabajamos desde el aula, con el niño y su familia”, concluyó Rodríguez.

Los productos que trae el bolsón de la Muni

¿Cómo se conforman los módulos alimentarios? Con todos productos secos, como fideos, arroz, garbanzos, lentejas, atún, harina, polenta, leche en polvo, aceite, avena, batata, membrillo, yerba y azúcar. El gran problema en muchas de las viviendas es caer siempre en las mismas comidas, y comer saludable se hace complejo. Por eso, las profesionales ofrecieron recetas y cocinaron en el lugar tarta de atún, hamburguesas de lentejas y arroz, pizza de polenta, tortillas de fideos y pan de sémola.

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