Adoptar un perro de la Isla tendrá premio

Quieren bajarles las tasas a los vecinos que les den un hogar a los animales.

Para aliviar la perrera de la Isla Jordán, podrían bajarles las tasas municipales a los vecinos que adopten perros. Además, les ofrecerían otros beneficios, como incentivo solidario, para que los animales al fin conozcan el calor de un hogar.

La iniciativa que tiene en mente el equipo de trabajo de la concejal Alejandra Villagra también convoca a proteccionistas independientes y fundaciones de la ciudad. No está lista del todo, pero avanza a paso firme y será presentada como proyecto de ordenanza.

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Algo parecido ya se implementó en otras provincias a través de diferentes convenios. Como parte del incentivo se evalúa también efectuar acuerdos con las veterinarias, de modo que los adoptantes de perros puedan acceder a menores costos cuando compren el alimento, otros insumos básicos o requieran atención para los cachorros.

La realidad es que el refugio tiene más de 400 perros que deambulan por el inmenso predio y muchos de ellos hace 10 años que están allí, como si ya no tuviesen otro porvenir que esperar la muerte en soledad.

Vecinos que aman a los perros y siguen de cerca el día a día de estos animales, reconocen con mucho dolor que son más los perros que entran al refugio, que los que se llevan; y muchos de ellos hace años que esperan ser adoptados.

“Realmente cuesta mucho la adaptación de perros adultos. Todo el mundo busca al cachorro, y es entendible, pero es hora de empezar a cambiar esa manera de pensar”, manifestó Susana Schlicht, integrante de APRA Cipolletti. La proteccionista cuestionó: “Los perros adultos en algún momento fueron cachorros, alguien los adoptó, y cuando dejaron de serlo, fueron arrojados a la calle. Algunos están allí desde hace diez años. Lo importante es no cerrarse, mirar al perro a los ojos, estar atentos a ese sentimiento de reciprocidad, la química perfecta para la adopción. Entonces, capaz que te compra uno adulto”.

La proteccionista está al tanto de la iniciativa y dijo que la aprueba, pero al mismo tiempo consideró que no hay que perder de vista que hay gente que querrá sacar provecho: “Que no sea caso que por ahorrar un peso, adopten y después vuelvan a tirar al perro a la calle”. Por eso, dijo que será necesario realizar un seguimiento posterior de manera de comprobar que el perro adoptado está en buenas condiciones.

Corazón y responsabilidad

Schlicht destacó la gigantesca tarea que realizan personas como Julia García, de Apra, y otros vecinos que no están agrupados pero que igual se acercan al refugio canino para cuidar de los animales, desde hacerles chalequitos y cuchas para que estén más abrigados en la intemperie hasta encargarse de un tratamiento cuando están enfermos. “Aportan calor humano. Si no fuera por ellos, estos animalitos viven alejados”, afirmó.

Colapsada

Son más los pichichos que entran a la guardería que los que encuentran hogar

Muchos adoptan perros a través de las redes sociales, mientras que otros lo hacen acercándose al refugio. Pero, si salen cinco en adopción, como contrapartida, pueden entrar hasta diez perros. “Nunca hay un equilibrio y los adultos entran y se van quedando”, sostuvo Susana.

La idea es que las proteccionistas determinen cuáles son los animales más afectados que necesitan salir con más urgencia del refugio para dar en adopción.

“El mensaje es que la gente adopte con responsabilidad y corazón, que sea compasiva y considere al animal como parte de su familia, porque nos ha pasado de dar animales en adopción, que luego vemos que dejan en un patio trasero, al fondo, o los tiran a la calle cuando rompen algo”, concluyó la referente de la entidad proteccionista Apra Cipolletti.

Para incentivar a los vecinos, en el Deliberante surgió la idea de buscar beneficios impositivos y en los comercios.

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