Adán y la experiencia de surcar los mares del mundo

A bordo de la fragata Libertad, el marinero cipoleño conoció 9 países.

Después de 196 días a bordo de la Fragata Libertad, Adán Jara, el marinero cipoleño, regresó ayer a su hogar. Con 24 años conoció nueve países y más de 18 ciudades. Ahora disfruta de su familia por una semana, hasta el próximo lunes, cuando tenga que volver a Buenos Aires para presentarse en el puerto.

Llega el último año de la secundaria y todos los adolescentes se preguntan qué harán cuando terminen. Adán se hacía la misma pregunta cuando cursaba quinto año en el CEM 15. Hasta que el personal de la delegación Naval de Neuquén se lo contestó. “Nos dieron una charla de lo que es la Escuela Naval Argentina, nos mostraron videos y fotos de la fragata Libertad y ahí me empezó a gustar. Ese día comenzó todo”, rememoró el marinero.

Una vez en la Escuela de Suboficiales comenzó el verdadero reto. Eran días largos y exhaustivos pero nunca perdió de vista el objetivo: “Mi propósito era recibirme de suboficial sea como sea”. Y el esfuerzo valió la pena. “Este viaje lo compensa todo. Fue una experiencia inolvidable que marcó mi vida para siempre”, dijo emocionado. “Ahora tengo anécdotas para contarles a mis hijos y mis nietos. Esto no sólo va a trascender en mí, sino también en ellos”, suspiró pensando en el futuro.

Adán partió de Buenos Aires con 23 años y cumplió los 24 a bordo de la fragata Libertad, en la mitad del océano Atlántico. “Habíamos zarpado de Nueva York e íbamos rumbo a Ámsterdam”, recordó.

Todos los lugares que conoció lo cautivaron, pero si tiene que elegir uno no tiene dudas: “La ciudad que más me gustó fue París, me impactó la torre Eiffel”. Y justamente en la ciudad del amor confesó que se acordó mucho de su novia: “Habían muchas parejas por todos lados y pensaba en estar con ella. Espero poder llevarla a Francia en algún momento”.

También le encantó Ámsterdam. “Es una ciudad muy especial; allá todos disfrutan de esa libertad, es muy común ver gente caminando por la calle fumando un cigarrillo de marihuana”, relató el suboficial. Aunque no fue eso lo que le agradó de la metrópoli: “Lo que más me gustó fue que todo el mundo andaba en bicicleta. Nosotros las habíamos llevado y recorrimos la ciudad de punta a punta, de día y de noche”.

Pero la urbe que nombró en más de una oportunidad fue la cuna de los Beatles: Liverpool. La primera anécdota que pudo recordar ocurrió allí. “Con mis compañeros nos metimos a un túnel subterráneo que conectaba con otras localidades. Nos mandamos en bici cuando era sólo para autos y nos paró la Policía. Había carteles que lo indicaban por todos lados pero no entendíamos nada. Nos tuvimos que subir a un colectivo acompañados del oficial que ya sabía que estábamos en la fragata Libertad. Después volvimos en un ferri que nos cruzó al otro lado”.

“La ciudad que más me gustó fue París. Me acordé mucho de mi novia, había parejas por todos lados y pensaba en estar con ella. Espero tener la oportunidad de llevarla a Francia algún día”. “A veces extrañaba pero también sabía que era una oportunidad única y que la tenía que disfrutar. Lo que sí extrañé fue la comida de mamá”.Adán Jara. Marino cipoleño, integrante de la tripulación de la fragata Libertad

Las tormentas, el mayor desafío

Para Adán Jara no todo fue pasear por las ciudades más lindas del mundo. Mar adentro enfrentó varias tormentas. “Tuvimos bastantes, donde el oleaje era muy fuerte”, relató. Y ahí comenzaba su trabajo: “Mi especialidad es de mar, yo me dedico a lo que es trabajo en cubierta, mantenimiento, pintado, timonel, subir a desplegar las velas, ir buscando el viento; algo entretenido porque siempre hay algo que hacer”. Para mal de su familia, confesó que no los extrañó demasiado. “Era un poco de todo, a veces extrañaba pero también sabía que era una oportunidad única y que la tenía que disfrutar”, expresó.

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