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El ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra, acusado de impedir un aborto no punible en el hospital de Cipolletti a una joven víctima de violación, comenzó a ser juzgado ayer. En la primera audiencia hubo un total de ocho declaraciones testimoniales, entre ellas la del propio imputado y la de la víctima.

El juicio arrancó, pasadas las 8, con la exposición de los hechos según el Ministerio Público Fiscal, a cargo de Santiago Márquez Gauna y Anabella Camporesi. Los funcionarios intentarán demostrar que Lastra interpuso su moral, su ética y su religión por sobre la ley. Afirmaron que la paciente, que tenía 19 años y había sido violada y embarazada, contaba con el consentimiento informado y la declaración jurada para poder acceder a la ILE, pero que en el hospital cipoleño se negaron a recibirla en un primer momento y luego frenaron la interrupción del embarazo sin su consentimiento, sabiendo con anterioridad cuál era su deseo.

“Sacame esa cosa que tengo adentro”, aseguran que le decía la víctima al ginecólogo. Indicaron que Rodríguez Lastra tuvo un claro objetivo, que fue “obstaculizar la interrupción del embarazo, ya que suministró Indometacina y se negó a realizarle los controles médicos correspondientes”. Argumentaron que además, Lastra no era objetor de conciencia y que tampoco quiso derivar la situación a otro profesional. “Derechos son derechos, señor juez”, finalizó la fiscalía.

La defensa, a cargo de los abogados Torres y Chirinos, expusieron que el aborto es irreversible, por lo que la acusación sería incorrecta. Además, dijeron que la ILE está garantizada por la ley siempre y cuando intervenga un equipo médico, y que la joven lo habría iniciado por sus propios medios. Expresaron que el informe psiquiátrico es un requisito, más aún cuando se trata de una paciente con antecedentes.

“Ella no inició un aborto por sus propios medios, las médicas de Fernández Oro la llevaron con La Revuelta y le dieron dosis que no eran las correspondientes”, afirmó Torres.

Pese a que no está obligado, Rodríguez Lastra pidió declarar y solo aceptó preguntas de sus abogados. Relató los sucesos de abril del 2017 y dijo que actuó según los protocolos médicos. “No había aborto. Dijo que había tomado nueve pastillas de misoprostol en un lugar no médico. Para un embarazo avanzado, eso es mucho. Le expliqué que no se podía acceder a lo que ella quería. El feto estaba vivo y decidí inhibir las contracciones para evitar un parto que podría agravar el cuadro”, relató el ginecólogo.

El feto estaba vivo y decidí inhibir las contracciones para evitar un parto que podría agravar el cuadro”, dijo Rodríguez Lastra, médico ginecólogo

“El médico me mintió”

La primera testimonial pedida por la fiscalía fue la de la víctima R.P., quien pidió declarar a puertas cerradas. Según informó la Oficina Judicial, ella confirmó que fue víctima de un abuso sexual por parte de un familiar y que, en un primer momento, acudió al hospital de Fernández Oro. El 27de marzo se confirma un embarazo y el 29 se somete a una ecografía donde se constata un feto de 22 semanas. Relató que no lograron que la asistieran en el hospital de Cipolletti y acudió a la casa de una amiga en Neuquén, donde accedió a las pastillas. Luego se descompensó y llegó en ambulancia el hospital cipoleño, donde la atendió Rodríguez Lastra. Afirmó que el ginecólogo “le mintió” aunque no aclaró en qué. Ese día no tenía el consentimiento informado a mano, pero fue su madre quien lo acercó al hospital al día

“No quería vivir con eso adentro”

Tres de los testimonios clave fueron de las profesionales del hospital de Oro. Uno de ellos fue el de la directora de la institución, Mabel Raviola, quien confirmó que el deseo de la joven era acceder a la ILE. Dijo que había autorizaciones firmadas tal como exige el protocolo y que las médicas intentaron derivarla a Cipolletti pero que no fue aceptada. La psicóloga Viviana Cufré la atendió y le informó que en la provincia se cuenta con una ley de aborto no punible. Contó que la joven tenía una actitud de rechazo al embarazo y pedía interrumpirlo. “Nos dijo que si no la ayudábamos iba a recurrir a otro lado, e incluso se iba a matar. Que no quería vivir con eso adentro”, relató Cufré. Tras pedir vía telefónica la derivación, le respondieron que se necesitaba un informe psiquiátrico, a lo que respondió que no era requisito y que además no contaban con psiquiatras que lo hiceran. Dijo que le recomendaron contactar a La Revuelta porque ellas tenían información y experiencia. “Fue un error. Deberíamos haberla subido a una ambulancia y que los médicos de Cipolletti que no querían recibirla se hicieran cargo”, expresó.

Apoyo religioso para el médico

Un grupo pequeño de agrupaciones religiosas armaron una carpa para acompañar a Rodríguez Lastra en el inicio del juicio. En la puerta del juzgado, sobre calle España, instalaron un altar con velas, la imagen de la Virgen María y una biblia. Un grupo musical, con panderetas y guitarras, cantó canciones religiosas. El médico salió a saludar y hubo abrazos y muchas fotos con su “héroe”. Las organizaciones feministas decidieron no movilizarse.

La mamá y la hermana de la víctima brindaron ayer sus testimonios

La familia de la joven confirmó la denuncia contra el ginecólogo

Macarena y Raquel, la hermana y la mamá de la víctima, aportaron ayer sus testimonios.

La hermana, de 24 años, dijo que ella la acompañó al hospital cuando empezó con descomposturas y luego se enteraron de que estaba embarazada. “Ella no lo quería tener. Nadie quiere tener un bebé que no desea”, dijo la joven en medio de una crisis nerviosa que ameritó la asistencia por parte del equipo judicial.

Luego, contó que una amiga le ofreció las pastillas para abortar, y que cuando la internaron le gritaba a Lastra “no quiero tener esta cosa acá”, señalándose la panza.

La madre, por su parte, dijo estar muy enojada con el médico por su accionar, y contó que en ningún momento la quiso atender para hablar de la situación. “Él no quería interrumpir el embarazo, le dio medicamentos para que lo continúe. Les importaba solo el bebé, no la salud de mi hija, y lucharon para tenerla tres meses internada. Se salieron con la suya”, expresó indignada la mujer.

Dijo que la única persona que la escuchó en ese momento fue la legisladora Marta Milesi, quien se puso a completa disposición de la joven y de su familia.

Por último, brindaron testimonios el director del hospital, Carlos Lasry, y la jefa médica, Andrea Moreno. Lasry indicó que, tras la denuncia, Rodríguez Lastra firmó la objeción de conciencia al igual que otros ginecólogos del hospital. Afirmó que el protocolo no exige ningún informe psiquiátrico para acceder a la ILE y que la objeción solo permite no iniciar el procedimiento, no obstaculizarlo. En tanto, Moreno relató que una situación de estas características se debe informar a las autoridades de inmediato. Sin embargo, admitió que se enteraron ocho días después, cuando intervino la Justicia.

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