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Vivir en la calle, morir en soledad

La muerte de Miguel desnuda el drama de los "pacientes sociales".

El drama de hombres y mujeres que viven en la calle muchas veces se traslada a los hospitales, en busca de un reparo donde pasar la noche. Van y vienen, de la calle a la guardia, como si fuera la casa que no tienen. En Cipolletti, Miguel era uno de estos pacientes sociales y durmió en los bancos de la guardia, hasta que su cuerpo dijo basta.

El hombre falleció el 7 de enero por una infección generalizada, mientras se encontraba internado, pero dejó una huella en la humanidad de Soledad Dieguez, una cipoleña solidaria que fue testigo y parte de su dolor y sus miserias.

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Cuando se encontraba totalmente mojado por la lluvia, orinado, defecado, en estado de ebriedad y con los pies agusanados, en uno de los bancos del hospital, frente a la indiferencia de muchos, ella acudió para arroparlo y lo hizo con sus propias manos.

La noche del 1º de enero, el policía que hacía adicionales pidió ropa para el hombre, al verlo en muy mal estado. Lo hizo a través de las redes sociales y Dieguez, una de sus contactos amigos, acudió al llamado.

De acuerdo con los dichos de Dieguez, al llegar se enteró de que las enfermeras no querían atenderlo. Entonces pidió unos guantes para cambiarlo, que se los alcanzó el efectivo policial presente. "Pedí que lo atendieran para que tenga un parte médico y Acción Social lo pueda asistir, pero nadie respondió a mi pedido", sostuvo la mujer.

Cuando vio que Miguel tenía los pies agusanados pidió que le acercaran algo para desinfectarlos, pero contó que no encontró más que silencio del otro lado.

"No salían o decían que iban a buscar ropa, cuando lo que yo necesitaba era que lo atendieran", indicó.

Muy molesta con la actitud de las enfermeras, denunció ayer públicamente al hospital por abandono de persona. "Cómo lo pueden dejar morir", enfatizó la mujer, y agregó: "Tenía sus manos quemadas y le dolían los pies".

Confiada en que si lo hubiesen atendido en ese momento, hoy se encontraría de pie, recurrió a los medios para que esta historia no vuelva a repetirse.

"Esta persona estaba enferma, se moría y no lo quisieron atender. Hoy puede caer mi abuela, puede caer cualquiera y qué podés esperar, que te atiendan y no que te dejen tirado", apuntó la mujer.

Se quedó con él hasta las 4 de la madrugada del 2 de enero y luego tuvo que retirarse porque en pocas horas tenía que ponerse a trabajar. En diálogo con LM Cipolletti, también quiso solidarizarse con su amigo policía, que presta servicios en la Comisaría Cuarta, pues a partir de la ayuda que quiso brindar en las redes sociales, contó que en la guardia lo humillan llamándolo "superhéroe".

Al respecto, adelantó que el efectivo iba a realizar una denuncia por maltrato y agravios de parte de una de las enfermeras. En tanto, la dirección del hospital confirmó que investigará lo ocurrido para determinar si corresponde sancionar al personal.

Un paciente de alto riesgo

Personal de la Dirección del hospital Pedro Moguillansky contó que a Miguel, de unos 48 años, lo internaron por guardia, poco antes de las 8 de la mañana del 2 de enero. Como no permaneció en el establecimiento, después que Soledad Dieguez se retirara, tuvieron que salir a buscarlo y lo encontraron tirado en la vereda del cementerio local, totalmente borracho.
Se informó que el hombre vivía en la calle, era alcohólico hacía mucho tiempo y también padecía una desnutrición crónica. Y que era común verlo en la guardia, como ocurre con otros indigentes. "No es que no fue atendido, lo internaron por guardia una vez que pudieron dar con él, cuando lo encontraron tirado en la vereda del cementerio; y fallece atendido", concluyó el personal del hospital. Tenía un cuadro infeccioso generalizado que afectó todos sus órganos.

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