Una niña fue abusada por un amigo de la hermana
Una joven inició una relación sentimental con un muchacho. No se pusieron de novios en el sentido formal. Ella lo llevó a su casa y lo presentó como un amigo, de modo que se ganó la confianza de la familia, incluida su hermana menor.
Pero resultó que la niña de 11 años lo acusó de haberla abusado. Se lo contó a su hermana y también en la escuela, donde activó el protocolo establecido para estos casos.
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Todo terminó en una denuncia en la Comisaría de Fernández Oro, que derivó en una causa judicial que recientemente tuvo como desenlace la condena a nueve meses de prisión en suspenso del hombre, identificado como EJV.
La pena no lo lleva tras las rejas, aunque deberá cumplir pautas de conducta.
Eso fue acordado por las partes intervinientes en el proceso- incluída la víctima y su madre- luego de que el juez Julio Sueldo lo declarara culpable del delito de abuso sexual simple.
La fiscal Rocío Guiñazú Alaniz le imputó un hecho a EV por abuso sexual simple. Lo ubicó entre marzo 5 de julio de 2021. Según la acusación, el hombre llegó una mañana a su casa y aprovechando que estaba sola la llevó a una habitación y se acostó con ella en una cama, donde la manoseó y se subió arriba mientras le daba besos en la boca. La chiquita intentó sacárselo de encima, pero no pudo. El hombre la dejó porque sabía que estaba por llegar la madre.
La defensora de Menores, Alicia Merino, adhirió a la postura fiscal y destacó que el hecho quedó acreditado. Apuntó que el acusado lo pudo cometer porque al tener confianza con la familia por ser “amigovio” de la hermana mayor, entraba con frecuencia a la casa y sabía cuando la niña quedaba sola.
El defensor Oficial, Mario Nolivo pidió la absolución de su defendido por beneficio de la duda. Sostuvo que no tuvo tiempo para cometer el hecho porque antes había llamado a la madre de la menor para decirle que iba a su casa para realizar un trabajo de electricidad como habían acordado. Resaltó que la mujer demoró no más de cinco minutos y que cuando llegó la nena y el acusado tomaban café sin evidenciar nada. Agregó que incluso luego los tres almorzaron.
Además, introdujo la hipótesis de que la hermana mayor, que lo incriminó, estaba molesta porque sospechaba que el muchacho mantenía una relación con su madre. Por ese motivo, añadió, la niña mostró su enojo en el relato brindado en Cámara Gesell que consideró “dudoso”.
Sostuvo que su declaración no alcanzó a acreditar la acusación sino que “deben existir indicios corroborantes, que en el caso no solo están ausentes, sino que la contradicen”.
Relato claro, preciso y categórico
El juez Sueldo desestimó el argumento de la Defensa en cuanto que el acusado no tuvo tiempo material para cometer el abuso pues desde que llegó a la casa y lo hizo la madre no transcurrieron más de 5 minutos.
Dijo que no hay elementos para sostener esa coartada y que bien pudo haber enviado el mensaje cuando ya estaba en la vivienda.
Sostuvo, por el contrario, que lo declarado por la menor en Cámara Gesell “es claro, preciso y categórico en cuando a donde se dio el abuso”.
Apuntó que su relato “no se encuentra huérfano de contexto” al destacar que contó lo padecido a otras personas (su madre, su hermana y la docente), quienes corroboraron sus dichos.
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