Una multitud le rezó a San Cayetano por pan y trabajo
Cerca de 2 mil personas se acercaron ayer a rezar sus súplicas y dar su agradecimiento, entre lágrimas y algunas sonrisas de complicidad, frente a la estatua de San Cayetano durante la ceremonia de peregrinación que se realiza todos los años en honor al patrono del pan y el trabajo en la gruta de Cinco Saltos.
Minutos antes del mediodía, los fieles se comenzaron a apostar en las inmediaciones, a la espera de la misa de la tarde. Algunos arrancaron con el fuego del asado desde temprano, mientras que otros aguardaron a fuerza de mate y tortafritas.
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No sólo concurrieron en auto, sino que muchos de ellos también lo hicieron a pie o en bicicleta y algunos hasta a caballo. Una familia aseguró haber cabalgado 60 kilómetros para poder asistir a la ceremonia.
2000 creyentes participaron de las actividades religiosas en la gruta de San Cayetano.
La gente, que llegaba progresivamente se encontraba con un equipo de parlantes en la puerta de la gruta que emitía canciones religiosas. Una vez en el interior, sus más secretas aspiraciones, dudas y angustias le eran comunicadas al Santo.
Afuera, varios comerciantes se apostaron con el fin de apalear la crisis. Ofrecían todo tipo de comidas y bebidas; velas, estampillas y estatuillas religiosas; ollas y utensilios, entre otras cosas.
También vendían las clásicas espigas de trigo que se utilizan a modo de ofrenda, con el agregado de que venían acompañadas por imágenes de santos, vírgenes y del Papa y tenían oraciones inscriptas en el dorso.
El lugar fue copado por gente de distintas edades. Abuelos y jóvenes participaron de la ceremonia, incluso un par de niñas se detuvo a encender sus propias velas en honor a San Cayetano.
Algunos curiosos se acercaron para presenciar respetuosamente la multitudinaria celebración religiosa y luego se marcharon.
Más tarde, un grupo eclesiástico comenzó a cantar y los fieles respondieron con su participación.
Sobre las 15, una familia de Cinco Saltos se acercó al lugar con una donación de pan que ellos mismos habían hecho. Tras el final de la misa, fue bendecido y regalado.
Media hora después, llegaron los peregrinos con la cruz a cuestas y banderas argentinas. Fueron recibidos con un gran aplauso y se dio inicio a la misa, oficiada por el Obispo del Alto Valle de Río Negro, Marcelo Cuenca.
La celebración terminó con un clima cálido, en el que casi dos mil personas reanimaron su fe y compartieron un bello momento en familia.
Un día con sol y un poco de viento
El día se prestó para que los fieles asistieran a la celebración, ya que hubo una temperatura agradable, que alcanzó los 17º, y una leve brisa que espantaba el calor. Las familias se posaron bajo la sombra con sus reposeras y aprovecharon para descansar. Sin embargo, con el correr de las horas la brisa se convirtió en viento y comenzó a levantar polvo. De cualquiera manera, la gente se mantuvo firme durante toda la misa y se las ingenió para contrarrestar las condiciones climáticas, ubicándose detrás de los autos y árboles.
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