Un preso se quejó porque la lasagna estaba cruda y los denunció
Los habeas corpus presentados por presos de las cárceles federales de la región tienen el denominador común de reclamos reiterativos sobre la alimentación que reciben a diario. En uno de los últimos casos analizados por la Cámara Federal de Apelaciones de la ciudad de General Roca fueron atendidas las quejas de un interno que denunció la entrega de “comida cruda y en mal estado”.
Todo surgió a partir de una cena, que motivó la queja de un preso alojado en la Unidad 5 de Roca, dependiente del Servicio Penitenciario Federal. Fue el 14 de agosto, cuando “se me hace entrega de mi dieta gástrica correspondiente a la cena de esta fecha, la misma se me entrega cruda y en mal estado”. Muy enojado, el interno quiso identificar al responsable pero no obtuvo respuestas del jefe de cocina ni el celador del pabellón.
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Su malestar llegó a los funcionarios judiciales federales y se ordenó una revisación médica, que no encontró parámetros anormales: “Aparenta buen estado general, se halla lúcido, orientado, clínica y hemodinámicamente compensado. Se controlan signos vitales, encontrándose todos ellos con valores dentro de parámetros fisiológicos”.
Para despejar las dudas del juzgado federal interviniente, desde el Servicio Penitenciario no sólo se envió un completo informe médico sino un detalle elaborado por la División Administrativa, donde se especificaba la especial dieta destinada al preso quejoso. Entre otros puntos, se apuntó que el interno recibía el “Menú Dietoterápico 1”, que incluía sopa de semóla, lasagna con salsa y fruta de estación (600 gramos aproximadamente), “todo lo cual era entregado en forma personal en bandeja térmica cerrada”, destacándose que “todos los menús elaborados, incluido este tipo de dieta, es supervisado en calidad y cantidad por profesionales nutricionistas (licenciados), tanto de la empresa de comidas como personal de este establecimiento”.
Jueces no hallaron irregularidades
Ante la información suministrada por los responsables de la cárcel roquense, el juez que intervino en primera instancia consideró que el interno estaba siendo atendido de manera correcta y que “se le otorgaba la dieta correspondiente a su afección”. La conclusión del magistrado fue negativa para los intereses del preso y por eso decidió impulsar una apelación pero tampoco tuvo suerte en esta instancia y los camaristas se pronunciaron en consonancia con quien los precedió.
De esta forma, el preso continuará comiendo lasagna.
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