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Un lugar para jugar y crecer

Son los centros infantiles donde se asisten a más de 400 niños de entre 1 y 4 años. Hay ocho en funcionamiento.

La tarea social permite que las mamás de los chicos puedan completar sus estudios o trabajar.

Más de 400 niños cipoleños asisten a los ocho centros infantiles dependientes de la Municipalidad.  Cada año se incrementa la demanda de este servicio, pensado para hacer posible que las madres de los pequeños puedan completar sus estudios y trabajar.
Se trata de los espacios educativos no formales donde los más chiquitos aprenden desde sus primeras palabras, hábitos y las distintas formas de socialización.
Angélica Pietro, coordinadora de los centros infantiles, aclaró que «mucha gente llama a estos espacios de contención guarderías infantiles, pero los niños no se guardan; los podemos cuidar, y querer, pero no guardar».
Pietro puso énfasis en la tarea social que llevan adelante las cuidadoras en los centros dispersos en las 1.200 Viviendas, Barrio Ferri, Luis Piedrabuena, Puente de Madera, entre otros. «Hay distintos horarios de atención, por la mañana para las mujeres que trabajan y por la tarde hasta la medianoche para aquellas que  concurren a los colegios nocturnos. Cuando hay exámenes o séptima hora, las educadoras se quedan un poco más de tiempo para que los nenes no  se queden  solos». La funcionaria explicó que cada institución está ubicada en los puntos más vulnerables de la ciudad, para acompañar el desarrollo comunitario de las familias.

Capacitaciones
Con el objetivo de cubrir las necesidades de la población, el personal de los centros infantiles está en constante capacitación, a través de la relación permanente con la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Comahue.
El 9 de diciembre se realizará un encuentro donde se expondrá el protocolo para la detección del abuso infantil, entre el personal de las ocho entidades.
La docente destacó la dedicación con la que se realiza el abordaje del proceso de enseñanza-aprendizaje. «Aquí los nenes dejan de usar el chupete, empiezan a caminar y a decir sus primeras palabras», señaló Pietro y añadió que «cada año es mayor la demanda, más aún con la apertura de nuevos centros como el de Puente de Madera».

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