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Ulises González: "No teníamos ninguna respuesta precisa"

Las audiencias concluirán hoy con los alegatos por parte de la procuradora Liliana Piccinini y los abogados defensores Oscar Pineda y Maximiliano Rusconi.

Las audiencias concluirán hoy con los alegatos por parte de la procuradora Liliana Piccinini y los abogados defensores Oscar Pineda y Maximiliano Rusconi.
 
Hastiados de las explicaciones de Pablo Iribarren y cuando caían sobre General Roca las primeras sombras de la noche, los familiares de las víctimas del primer Triple Crimen de Cipolletti decidieron abandonar el auditórium donde se desarrolla el jury contra el magistrado roquense.
Fue uno de los incidentes más notables en la segunda jornada de audiencias que se iniciaron el pasado lunes y que hoy, si no hay modificaciones de último momento, se cerrarán con los alegatos por parte de la procuradora Liliana Piccinini y los abogados defensores Oscar Pineda y Maximiliano Rusconi.
Ayer fue una jornada plena de testigos y también, la “segunda parte” de Iribarren, quien continúo en horas de la mañana haciendo descargos en relación a las acusaciones en su contra. Ya el lunes y hasta alrededor de las 22.30, el imputado había desarrollado una extensa argumentación. Continuó ayer y recién por la tarde, se pudo dar paso a los testigos.
Pasadas las 15, fue el turno de Ulises González, quien una vez más tuvo que revivir las fatídicas jornadas de noviembre de 1997. Recordó que su primera declaración sobre lo sucedido se concretó en diciembre de ese año y que Iribarren, en una charla mano a mano, le dio las condolencias y después, se sacó los mocasines.
No desconoció que en los primeros tiempos tenía “la más amplia confianza (en el Juez), pero después se fue diluyendo, no teníamos ninguna respuesta precisa”.
Sin ocultar su dolor, González contó cómo se enteró del hallazgo del cuerpo de sus hijas y comentó: “Salí corriendo por las vías del ferrocarril y quise bajar, pero había un policía”. Fue uno de los momentos más duros de la audiencia de ayer y varios de los presentes hicieron fuerza para contenerse en una sala poblada por familiares de las víctimas y el acusado, además de un par de periodistas y varios funcionarios judiciales.
Finalizado el testimonio del padre de dos de las víctimas, fue convocado el comisario mayor retirado Adrián González. El uniformado colaboró con la Comisión Investigadora del Triple Crimen y fue el encargado de analizar una serie de fotografías y grabaciones de video realizadas en la escena de los hechos. “El ambiente en Cipolletti hacía muy difícil trabajar porque estábamos sospechados de corrupción”, comentó González, refiriéndose a la situación que se vivía por aquel entonces en la ciudad.
Por otro lado, remarcó la hipótesis supuestamente errada de la Policía Federal y que giraba en torno a un calzoncillo. Según González y a través de las fotografías, confirmó que la prenda era un corpiño.
Tras un cuarto intermedio, pasó a declarar un comisario retirado neuquino, Bernardino Ibáñez, quien concurrió por otra investigación al sitio donde se hallaron los cadáveres de las hermanas González y Verónica Villar.
En tanto, el cuarto testigo del día, el vecino Vicente Pérez, poco pudo aportar debido a que reiteró en varias oportunidades “no me acuerdo”. Pérez vive a escasa distancia del lugar que encontraron a las víctimas.
Otro de los citados para la jornada de ayer fue el comisario retirado de la Federal Luis Vacas, quien describió la participación de la fuerza de seguridad en la investigación. Para el testigo, la causa “se politizó y cualquiera decía cualquier cosa”. De manera paralela, cargó las tintas sobre el condenado Claudio Kielmasz y enfatizó: “No me cabe ninguna duda que fue el homicida de las tres chicas, no tiene remordimiento de lo que hizo, es un psicópata”.
Pasadas las 18, se hizo otra interrupción y alrededor de las 19, fueron convocados los dos últimos testigos del día: el comisario retirado Hermenegildo Barrios y Guillermo Moyano. En el medio, Iribarren pidió la palabra y luego de un descargo sobre la intervención de teléfonos, la familia González, junto a integrantes de la Comisión Antiimpunidad, decidió retirarse en un claro repudio a sus expresiones.

Duros cruces entre Piccinini y defensor

La procuradora Liliana Piccinini y el abogado defensor Maximiliano Rusconi protagonizaron ayer no menos de una decena de cruces verbales en relación a cuestiones estrictamente técnicas y de materia legal.
Con el peso que le otorga su trabajo como catedrático, el representante legal de Pablo Iribarren se quejó en reiteradas oportunidades ante los consejeros debido a las preguntas que realizaba la parte acusadora a los testigos. Una de las situaciones derivó en un paréntesis cuando se encontraba declarando el comisario retirado Adrián González.
 
La notebook del acusado
Pero Rusconi no dejó pasar nada desapercibido y también se cruzó con la hermana de la titular de la Procuradoría, la legisladora Liliana Piccinini.
Todas estas acciones fueron seguidas en silencio por el otro abogado de la defensa, Oscar Pineda, quien se mostró más reposado y sólo hizo unas breves acotaciones. En cuanto a Iribarren, siempre muy expresivo, se tomó en más de una oportunidad la cabeza con los brazos y a la hora de sus descargos, se valió de una notebook Apple. 

“Creemos que hizo todo recontra mal”

Lo aseguró Ulises González, al analizar las primeras dos jornadas del jury a Iribarren.
 
En un análisis de las dos jornadas de juicio, Ulises González precisó a La Mañana de Cipolletti que eran entendibles las lagunas de los testigos debido al “tiempo que ha pasado”.
De todos modos, no ahorró cuestionamientos para la figura de Pablo Iribarren y reafirmó que “creemos que hizo todo recontra mal”.
El malestar revelado por el padre de dos de las víctimas del Triple Crimen se hizo patente cuando ayer, cerca de las 19.30, Iribarren volvió a pedir la palabra para referirse a imputaciones de la procuradora Piccinini y además, a explicar los motivos de la pinchadura de los teléfonos de González y de la Cámara Laboral de Cipolletti.
Con énfasis y en respuesta a la parte acusadora, el magistrado de General Roca repitió que “he demostrado que estaba bastante compenetrado con la investigación del Triple Crimen”.
Acto seguido y al momento de brindar precisiones sobre los por qué de la intervención del teléfono del padre de María Emilia y Paula González, se notó enseguida la molestia de Ulises, quien junto a su familia y representantes de la Comisión Antiimpunidad decidieron levantarse e irse. “Está engañando”, disparó el vecino cipoleño al cronista de este diario y se alejó rápidamente hacia la puerta de ingreso.

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