Thiago Simoni, de Cipo a la selección

Juega en Boca de 4 y está en la preselección sub-15.

Thiago Simoni ingresó a otro mundo, al de la elite deportiva desde el momento en que junto a su hermano Valentino fueron vistos por Boca en una de las tantas pruebas que los grandes llevan adelante en las provincias.

Pero particularmente en los últimos días acrecentó el sueño del pibe al recibir la primera convocatoria a un seleccionado nacional, el sub-15 de AFA que se prepara para el Torneo Sudamericano de la categoría que se jugará en noviembre en Bolivia.

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Hoy pondrá en marcha su segunda semana en el predio de Ezeiza con la celeste y blanca (concentración incluida), después de haber pasado el primer corte.

A su edad, ya vivió mucho. En compañía de su mellizo defendieron la camiseta albinegra todo el 2017, pero cada 15 días viajaron a pedido de Boca para disputar partidos con el Xeneize en Buenos Aires.

El año pasado, con edad de novena división en AFA se instalaron definitivamente en Casa Amarilla, ambos como delanteros, pero como en muchos casos de jugadores ya consagrados, el destino tenía preparado para él cambios fundamentales.

Luis Luquez, su primer técnico desde que vive en pensión, le propuso transformarlo en 4 (la posición natural del DT en su época) y Thaigo no se achicó.

En esa posición cumplió una gira por Japón con Boca y a la vuelta de Asia su juego experimentó un clic que lo terminó poniendo en el predio de la selección.

La distancia

En el verano, el seleccionado estuvo a punto de volver a jugar en Cipolletti. “Extrañaba muchísimo y le había pegado por volver. Fue cuando pedimos ayuda al departamento de contención que tiene Boca y se portaron muy bien con nosotros”, contó su mamá, Soledad Carrera.

Ocho meses después de ese llamado de atención, llegó el premio máximo, extendiendo el sueño que se inició en 2016 en Plaza Huincul, donde viajaron a probarse con la ilusión de cualquier chico, sin saber todo lo que vendría y lo que aún queda por delante.

“No cortaríamos sus sueños”

Qué hacer con un hijo a los 13 años ante la posibilidad de irse a vivir a Buenos Aires impulsado por las condiciones que en este caso tiene para el deporte.

Soledad Carrera y Patricio Simoni, los padres de los mellis Thiago y Valentino, transitaron ese estadio en el 2016, cuando Boca los vio jugando al fútbol y ya no los soltó.

“Uno como papá sabe si su hijo tiene perfil o no para estas cosas. Cuando los llevamos a Plaza nos dijimos ‘y si les dicen de llevarlos, qué hacemos’”, recordó con total franqueza. “No nos vamos a permitir cortarles sus sueños”, fue la conclusión conjunta a la que arribaron.

Finalmente, todo sucedió y el hecho de que el Xeneize primero los hiciera viajar cada 15 días y volver a casa los fue preparando.

“Es difícil, no tenerlos para lo bueno y lo malo se hace duro, pero ellos son felices. Desde que lo llamaron a la selección todavía no pude darle un abrazo”, reconoció su mamá.

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