Su amor por las plantas le permitió salir a flote

Comenzó a hacer kokedamas como terapia para superar un cáncer.

Katia Giacinti

giacintik@lmneuquen.com.ar

María Teresa nació y se crió en Cipolletti, tiene 59 años, seis hijos, nietos y una vida repleta de armonía. Desde muy joven se desempeñó en diferentes tipos de trabajo, todos relacionados con el arte, pero un día una noticia desconcertante hizo que su vida diera un giro inesperado. Lejos de dejarse vencer por las adversidades, decidió luchar, salir adelante y difundir un mensaje de esperanza a través de su amor por las plantas.

Luego de que le diagnosticaran cáncer de cuello de útero y comenzara un proceso de sanación, se volcó al aprendizaje de una técnica japonesa milenaria: kokedama. Consiste en recrear un hábitat natural, a través de macetas vivas, para así establecer una conexión especial con la naturaleza. Esta práctica no sólo le sirvió de terapia durante uno de los momentos más difíciles de su vida, sino también como “una segunda oportunidad para renacer”.

Lo que caracteriza a estas plantas es que en vez de crecer dentro de una maceta, lo hacen sobre una esfera de musgo especial, el cual simula ser un ecosistema único en el que se desarrolla de manera confortable. El concepto aporta belleza estética y espiritual.

“Ya estoy en una etapa para el alta médica, estoy muy bien, pero las kokedamas y mi filosofía han hecho que yo me renueve en un montón de cosas. No sólo quiero que la gente conozca a la planta, porque es muy llamativa, sino que le tenga cariño, que pueda alegrarle el día y que ocupe un espacio en su casa, en su corazón y en su cabeza. Es un pedacito de alegría que uno le regala a otro”, expresó María Teresa.

Además, esta talentosa artista cipoleña participa de las ferias del área de Economía Social de la Municipalidad en las que vende sus creaciones y, si al cierre le sobra alguna, la regala a quien realmente la desee. Durante el último evento preparó entre 250 y 300 plantas que varían en tamaño y precios, que van desde los $50 hasta los $1000, si se trata de un árbol más grande o exótico.

“Yo soy abuela y cuando hablo de las kokedamas las comparo con el lazo que tengo con mi familia, con mis nietos. Cuando ellos crecen uno quiere lo mejor, quiere fortalecer sus valores. En este caso yo hago todo lo posible para fortalecer la planta de raíz, cuando la creo aporto todo de mí, mis sentimientos. El 90% de mi tiempo son las plantas, porque me conectan a otro mundo, se me va el mal humor, se aleja la tristeza”, concluyó.

María Teresa logró derribar todos los obstáculos que se presentaron en su vida y ahora, en modo de agradecimiento, difunde su mensaje a través de las plantas, para que todos sean conscientes de que no hay nada más importante que estar en armonía con uno mismo y con el resto del universo.

“Ya estoy en una etapa para el alta médica, estoy muy bien, pero las kokedamas y mi filosofía han hecho que yo me renueve en un montón de cosas”.“El 90% de mi tiempo son las plantas, porque me conectan a otro mundo, se me va el mal humor, se aleja la tristeza”.María Teresa, cipoleña creadora de kokedamas y una luchadora

María Teresa sufrió un cáncer de cuello de útero, pero la milenaria técnica japonesa de las kokedamas fue una terapia ideal para lograr renacer.

$1000 cuestan algunas de las kokedamas de María Teresa.

Ese es el precio de las más caras, mientras que las más económicas parten desde los 50 pesos. Se trata de plantas creadas a través de una milenaria técnica nacida en Japón.

300 kokedamas llegó a vender durante un evento.

Este tipo de plantas existen hace muchísimos años, aunque para muchos son una novedad. Cada vez más cipoleños, sobre todo mujeres, se vuelcan por este tipo de ejemplares.

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