Para el transcurso de la semana no se descarta la posibilidad de nuevas manifestaciones de protesta por la tensa situación que sigue imperando entre el personal del cementerio. Hasta ahora, los dos delegados del sector no han sido reincorporados y siguen sin cobrar un peso de los haberes que les corresponden.

Además, hay denuncias de un supuesto clima de creciente presión hacia los trabajadores, sin que se hayan solucionado aún los problemas de fondo existentes.

Ayer, el delegado Sandro Zapata manifestó su descontento tanto por la postura asumida por el Ejecutivo municipal como por el gremio ATE al que pertenece.

En relación con las autoridades de la comuna, dijo que a él y a su compañero de labores Facundo Arévalo les han ofrecido únicamente la reubicación en otra área interna, pero a condición de que acepten el despido. Tal postura es la misma que sostiene la conducción de ATE local, a la que cuestionó por tener la misma postura que el gobierno cipoleño. “No pueden pedirnos esto porque es lo que hemos venido rechazando desde que se inició el conflicto” hace ya varias semanas, enfatizó.

El delegado también lamentó la inacción en que ha caído ATE provincial, que luego de exponer un fuerte protagonismo en los inicios de la lucha contra los despidos y por la mejora de las condiciones de trabajo en la necrópolis, prácticamente desapareció de escena y no ha vuelto a aparecer.

No obstante, estos cuestionables comportamientos sindicales, expresó que con los demás empleados evalúan concretar una protesta en el camposanto o en el Municipio para apurar una solución.

En el interín, los delegados han planteado también la alternativa de acciones legales contra el Ejecutivo cipoleño por no respetar los fueros sindicales.

Zapata aseguró que la comuna no ha cumplido con distintos reclamos surgidos en el camposanto, en particular la necesidad de considerar el trabajo como penoso, doloso e insalubre.

Indicó, además, que en el lugar se han complicado más las relaciones entre algunos jefes y los empleados, con lo que el clima de tensión se mantiene, con su secuela de malestar constante. Por ello, exigió una pronta respuesta a las demandas formuladas.

Los patovicas copan el lugar

En el cementerio se respira entre los trabajadores un ambiente enrarecido. A la de por sí difícil tarea laboral que allí se desempeña se ha sumado ahora la presunta presencia de individuos fornidos con aspecto de pocos amigos cuya actividad sería la de intimidar. El delegado Sandro Zapata dijo, así, que días atrás tres “patovas” le impidieron acceder al sector de herramientas donde él quería ingresar para cumplir sus labores.

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