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LMCipolletti Protesta educativa

Puerta cerrada al reclamo

El CPE funcionó ayer bajo llave para evitar una manifestación.

El Consejo Provincial de Educación trabajó ayer a puertas cerradas, por lo que padres y docentes no pudieron reclamar dentro del edificio por la falta de cupos en los jardines de infantes. Distintas comunidades educativas habían concurrido en busca de una solución a la falta de bancos para decenas de niños de salitas de cuatro y cinco años, pero se fueron, una vez más, con las manos vacías.

Lejos de la respuesta que comprometió la delegada escolar Lorena Montovio, encontraron las puertas cerradas con barretas. Sin embargo, el secretario general de Unter Cipolletti, Pablo Krahulec, alcanzó a entrar junto con otro gremialista y pudo constatar que había gente trabajando a puertas cerradas.

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“Hay más de 170 familias que no saben dónde van a mandar a sus hijos”, sostuvo. Y agregó: “Nos preocupa, además, que las autoridades del CPE no puedan dialogar con nadie, ni con el gremio, los docentes ni los padres; y cerrar las puertas de esta manera agrava el problema, no lo soluciona”.

Algunos niños tienen que ser reubicados en la otra punta de la ciudad o en un establecimiento compartido con adolescentes, como es el caso del Jardín 118, de acuerdo con la propuesta que hace el CPE. Otros, directamente no tienen cabida en ninguna institución pública; y la falta de acceso a un derecho tan elemental como la educación hermana a unos y otros detrás de un mismo reclamo.

Krahulec consideró, además, que no hay justificativo alguno para que cierren las puertas, ya que al movilizarse hacia el CPE nadie se ha expresado de manera violenta.

La propuesta de los padres es que Educación habilite el Sindicato de la Fruta con cuatro salas y, paralelamente, vaya ampliando el Jardín 118, algo que solicitaron en julio, pero hasta la fecha no se ha concretado.

Tania Ortiz es una de las madres afectadas por esta situación y se resiste a mandar a su niño de 5 años a un secundario. “Es ilógico mandarlos con chicos grandes, nadie nos asegura que estén bien”, consideró. En tanto, Bessie Canale, de Unter Cipolletti, acotó: “No se puede, es antipedagógico lo que quieren hacer y pedimos que se ajusten a la normativa”.

La madre se preguntó, además, por qué declaran la obligatoriedad de la salita de cuatro años, cuando ni siquiera dan abasto con la de cinco. Y se quejó: “Estamos a cinco días del inicio de clases y no sabemos qué va a pasar, nadie nos da una respuesta”.

Junto a Ortiz, otros padres como Jésica Bascuñan, mamá de una nena de cuatro años, reclamaban por una vacante. En su caso, quedó afuera de las tres opciones. Dijo que lo suponía, porque hay pocas salitas, pero no bajó los brazos: “Habrá que venir todos los días hasta que nos den una respuesta. Hoy –por ayer– no quieren salir a dar la cara”.

El Consejo se había comprometido a darles ayer una respuesta en la última reunión que tuvieron la semana pasada, pero la realidad es que los padres no pudieron llegar con su reclamo más allá de la vereda y nadie se molestó en atenderlos. Mucho menos les acercaron una definición.

Por la situación hubo propuestas de tomar el edificio, pero finalmente ayer decidieron movilizarse hasta el Deliberante para exponer la preocupante situación. En tanto, hoy las instituciones del Anai Mapu se reunirán para determinar un plan de lucha.

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