Un caballito de mar que vive en la costa rionegrina desembarca en Buenos Aires
El buzo y fotógrafo científico Gerardo Tata Aguayo, participará en una muestra fotográfica con el retrato de un Hippocampus patagonicus, que tomó al sur de Las Grutas.
Este domingo comienza la muestra Fotografías de la Naturaleza en el espacio cultural Adán Buenosayres, en el barrio porteño de Parque Chacabuco. Los expositores son alumnos y docentes de la Escuela de FotoNaturaleza que dirige Sergio Massaro, reconocido fotógrafo y buzo submarino.
Una de las obras tiene como protagonista un caballito de mar (Hippocampus patagonicus) y su autor es Gerardo Tata Aguayo, el también buzo y fotógrafo radicado en Las Grutas, quien en la edición 2022 fue convocado por un asombroso chipirón, pero que además ha logrado imágenes que no solo tuvieron trascendencia por su impacto visual, sino que hasta han tenido utilidad en el mundo científico.
En esta oportunidad lleva al retrato de un Hippocampus que tomó a la altura de El Sótano, el paraje ubicado a unos 10 kilómetros al sur de Las Grutas, y fue en un momento particular, porque el ejemplar estaba aferrado con su flexible cola a un tubo de piedras construido por un “poliqueto ”, otro vecino del hábitat oceánico, que tiene forma de gusano y se maneja más bajo tierra.
Por eso, Aguayo nombró “Amarra” a su producción artística.
Relató que el instante lo capturó a unos 20 metros de profundidad, mientras recogía muestras de moluscos para monitorear su aptitud sanitaria para el consumo humano. Cuando lo vio allí con su postura agraciada prendido a la montañita de piedras, tomó su cámara que siempre lleva en las inmersiones, y le disparó. Aguayo explicó que el animal es una cría de unos 5 centímetros.
La muestra fotográfica continuará abierta hasta el próximo domingo 22 de este mes. En sus redes sociales, Massaro destacó que participarán obras de 45 autores de todo el país.
El acontecimiento cultural comparte cartelera con diversos números artísticos que se pondrán en escena en el complejo ubicado en Avenida Eva Perón 1400.
Vivir bajo el agua
El Tata Aguayo es oriundo de Puerto Madryn y hace cerca de 20 años vive en la costa rionegrina. Desde chico se vio vinculado al mar y de jovencito lo adoptó como su lugar de trabajo y sustento laboral.
Arrancó como buzo marisquero profesional, labor en que debía recoger manualmente moluscos como almejas, vieiras, cholgas y mejillones, entre otras especies de gran valor comercial por sus bondades culinarias.
Sus constantes travesías sumergido le permitieron observar a los seres de habitan en las profundidades y comenzó a tomar fotos con una cámara elemental. Comenzó a compartir en sus logros en redes sociales y de inmediato maravilló al público. Alentado por el éxito, se zambulló en el estudio y aprendió nuevas técnicas para lograr mejores tomas con calidad artística.
Incorporó un equipo de mayores prestaciones y se anotó en cursos que dictó Fabián Pinasco, miembro de la Asociación Argentina de Fotógrafos de Naturaleza, que ha estado en la región costera rionegrina atraído por la diversidad de las aves playeras. Después amplió sus conocimientos en un curso virtual dictado por Sergio Massaro, otro destacado especialista que dirige la Escuela Fotonaturaleza.
Especie única y en riesgo
En 2004 se produjo un hecho científico trascendental, cuando los biólogos Gabriela Piacentino y Diego Luzzatto, radicado en Las Grutas e investigador del CONICET y Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, descubrieron que los caballitos de mar que habitan de manera estable la Bahía de San Antonio y las costas cercanas, son únicos y los más australes.
Este tipo de particular pez no solo fascina al mundo académico sino también que genera el interés comercial, por lo que ha sido objeto de pesca indiscriminada que puso en riesgo la especie, por lo que está prohibida su extracción.
En la zona fueron capturados para disecarlos y venderlos como suvenires al turismo, aunque también se conocieron maniobras en que buscaban atraparlos vivos para comerciarlos en acuarios.
Un caso quedó expuesto en el verano de 2020, cuando descubrieron a un sujeto que capturaba caballitos en Punta Perdices. Aunque escapó, lo atraparon con 31 ejemplares de la especie en un vehículo que estaba equipado con tanques, alimentos y otros elementos para que llegaran vivos a Buenos Aires, donde tenían la base de operaciones.
Aporte científico
Actualmente Aguayo trabaja en el Programa de Monitoreo de Calidad Ambiental de Zonas de Producción de Moluscos Bivalvos de Río Negro, del CIMAS -Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos-, Almirante Storni. Recolecta muestras para analizar el estado sanitario de la población de las distintas especies. Principalmente detectan cuando los mariscos tienen marea roja, cuya ingesta hace mal a la salud de las personas y hasta puede causar la muerte.
También colabora con Luzzatto, que continúa investigando los caballitos de mar y sus parientes, los peces agujas de la Bahía de San Antonio.
A principios de 2022, el Tata fue protagonista de un hallazgo de alto valor científico: logró filmar y fotografiar un pez Raneya, cuya existencia era conocida en la región, pero no mucho más. Era imposible encontrarlo y la gran incógnita estaba en su técnica para no ser visto. Tras horas de esperarlo, logró fotografiarlo y acreditar que el pez desaparece en la arena enterrándose con la cola.
En tanto que en 2020 advirtió la presencia de grandes cantidades de algas Undaria pinnatifida en distintos sectores del golfo San Matías. Se trata de una variedad exótica e invasiva, catalogada entre las 100 más dañinas del mundo, a la que le adjudican poder de causar daños en el medio natural pero que, vista desde otra perspectiva, tendría un aprovechamiento productivo.
Pero el buzo-fotógrafo sostuvo que extraerla podría ser un recurso productivo, ya que la consumen en países asiáticos y podría ser un mercado enorme a explotar. Posteriormente se pusieron investigaciones en marcha con ese objetivo.
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